domingo, 24 de julio de 2011

La matanza vikinga.

Acaso me ha conmovido el suceso de Oslo hasta el punto de reengancharme a este blogg cuando ya lo había dado por muerto y enterrado?. Toda muerte jóven, máxime no natural, conmueve; pero puedo asegurar que el hecho no me ha sorprendido.
Una sociedad pequeña, bastante aislada, en clara situación de bienestar material, en trance de desespiritualización galopante, con bajo índice de natalidad y cada día más requerida por otras pieles más oscuras y culturas exóticas...camina hacia el miedo, a la despersonalización, a su final.
El complicado personaje ejecutor de la matanza ha actuado movido por el odio; no me cabe duda; pero no es el odio la causa última de la barbaridad. El odio no es sino subproducto de la inseguridad a que el complejo de inferioridad (el miedo) arroja a quien acaba por ser un asesino incomprensible.
El hombre es un animal social y depredador.
El hombre se socializa primero en un grupo familiar poco numeroso; después en un clan todavía familiar para acabar sintiéndose al amparo de una tribu en la que vive compartiendo intereses y creencias. Las tribus se asocian manteniendo vínculos que las interconectan. Los territorios se van ampliando y los vínculos relajando, y así llega a adquirir una dimensión que se considera óptima para el logro de los fines comunes propuestos.
Cuando el territorio se ha ampliado hasta prácticamente desaparecer los iniciales vínculos afectivos entre sus habitantes, éstos se aferran a unas creencias, mitos y sentimientos aceptados como comunes y definitorios; identitarios.
La presencia creciente de gentes extrañas que resultan cada vez de más difícil asimilación , crea tensiones entre autóctonos y extraños tenidos por invasores, y se requiere del que ostenta la dirección del grupo que acabe con lo que se ve como un problema de sobrevivencia de lo común, del bienestar alcanzado, sin consideraciones morales o de pura justicia. La globalización y la multiculturalidad resultan muy bien como teorías en el laboratorio socialistizante, pero no en la realidad social.
Los individuos más débiles cultural o moralmente son invadidos por el miedo, por la inseguridad, por el odio: situación muy favorable para un ataque fulminante de un depredador que se siente acorralado.
¿Es este el caso noruego?. Me inclino a pensar que sí. Maxime visto desde esta Expaña diluída a manos de unos mininacionalismos identitarios, nacidos en el odio secretado por la inseguridad en los propios míticos cimientos culturales.

Si yo no soy yo ¿quién soy?.
Si ya contigo no voy
juntos como hemos venido,
yo ya no soy lo que he sido.
Si yo ya no soy...¡muerto estoy!.
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lunes, 18 de julio de 2011

Coda inopinada.

Siglo XVII Español: Una pléyade de sedicentes cristianos que buscaban refugio en el claustro y metían su alma, y la de los demás, en el infierno.
Hoy en Expaña: Una pléyade de subditos de unos Estados indefinidos que se aferran (0 l0 intentan) a su teta y que darán con sus huesos (y los de los demás) en el hambre y la miseria.
Remedio: Cristianismo ayer,y
Cristianismo hoy.


Item más :Se dijo :

Lo militar no se ejerce,
lo político lo estorba,
los que pierden nos gobiernan,
los que ganan se arrinconan...

Hoy no se acierta en España
acción humilde ni heroica:
desdicha es errar algunas,
malicia es errarlas todas.

-.
Dudas (?) hodiernas-.
¿Vivir quieres democracia?.
La democracia es arcano
anterior a lo romano,
y que se recuerda apenas
como una cosa de Atenas...
¿Ahora y aquí?: una falacia.

Preguntas ¿qué es libertad?:
pues es...un hermoso sueño,
un sentimiento muy hondo...
que tiene muy claro dueño
en quien maneje los fondos...
¡Soñad con ella!...¡soñad!.
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lunes, 4 de julio de 2011

Dudas.

Hace días que me planteo la posibilidad de cerrar definitivamente este blogg; ello por falta de ocurrencias o por sobredosis de absurdo. Porque...¿qué se me da a mí que un descerebrado se empecine en una tarea de dirección al máximo nivel, convencido, además, de que su verdad es la verdad absoluta?, y que, a mayor abundamiento, tenga poder para imponerla...aunque sea al último mono que es, justamente, quien le aupó a la altura en que está instalado ,cada día más en solitario que el monigote del pim-pam-pum.
Con el éxito (de exitum=salida) asegurado, paga con nuestro ya fantasmagórico por virtual dinero la exportación de su corte de hetairas a campos de ubérrimos frutos, siquiera sea en papel de espantapájaros, siendo como son la más alta representación de los pajarracos más carroñeramente insaciables del universo mundo de las tinieblas, eso sí , exteriores.
Bueno, ¿y a mí que me importa?. Yo estoy ya tan fuera de juego como el meritado, con la diferencia de que si a él nadie le escucha a mí ni se me oye. El sale (exit) y yo ni siquiera he llegado. Es más, yo estoy siempre desapareciendo y ¿qué va quedando de mí?. Ni la sombra. Más vale que me eclipse.
Ese sujeto con cara de tonto listo, cuyos ojos siempre están diciendo ¡a que esta vez te engaño!, tiene sin duda su propio sentido del humor (te saca un ojo por hacer una gracia), y no carece de su sentido del honor, si entendemos por honor ser y permanecer fiel a sí mismo. Claro que esa es la única fidelidad que practica, lo que es bastante poco honorable...pero ¿para qué andarse con distingos?. No hay que perder de vista que el personaje en cuestión es (lo reconoce) un político y los políticos viven de su propia venta, lo que se compadece mal con el concepto del honor que es un valor innegociable, nadie te lo da y nadie te lo puede quitar contra tí mismo. Ya se sabe:al rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma y el alma es sólo de Dios. ¿Dios?:¡pero si Dios no existe oficialmente!. Veis, todo tiene su explicación.
Y yo ¿qué pinto en todo eso?: nada. Por lo que me planteo seriamente desaparecer. Yo sólo soy un hombre, o sea, un voto...nada de nada. Ni soy un manifestante, ni un cabreado, ni un concentrado, ni un huelguista, ni siquiera puedo permitirme ya ser un juerguista. Ni resolveré todos los problemas ni redimiré alguno de los pecados. ¡adiós, pues!.

H e visto una nube obesa
tiñendo el cielo de blanquigris,
y al gato sobre la tapia
que, vestido de negro,
seguía con los ojos su flotar...
hasta que de mirar tanto tan alto
se cayó de la pared.
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