martes, 20 de septiembre de 2011

Paces y dudas

Aquí me hallo, perplejo al contemplar cómo las variadísimas camarillas han asaltado el poder político (y consiguientemente económico) y se han asentado , todas y cada una, en el mismo, repartiéndose el sufrido mapa deeste país mártir otra vez de las mismas apetencia. Caimos de patas en el panal de rica miel de la llamada democracia y nos dejamos llevar, com tontos irrecuperables, por la vía del despojo tanto de bienes como de derechos.
Y esos enemigos de la libertad , y de la sociedad misma, que son los partidos pòlíticos por ser órganos del Estado nos prometieron una libertad colectiva, que es tanto como prometer una entelequia, y les creímos. Y encima nos echaron en los brazos del enemigo máximo de la libertad (individual, como es de esencia) que es el nacionalismo puro y duro, excluyente y totalitario.
Porque la verdadera libertad, la sin apellidos, que no es otra que la de la persona con todos sus derechos intactos...se ha perdido para la Res Publica (la República frente al Estado) por la vía de un parlamentarismo omnímodo y omnipotente que nada tiene que ver con el parlamentarismo a la inglesa. Una partitocracia frente a la República de auténticos ciudadanos. Parece como si todo se muriese sin remedio, en absoluto silencio colectivo. Vamos de cabeza a la paz total: la que anida en los cementerios ¡y tan contentos! o, al menos ¡tan pacíficamente modosos!.

En cuestiones de paz soy incapaz,
me pierdo en un mar de dudas
en búsqueda de Verdad;
¡son las verdades tan crudas!
¡tan falsa es la realidad!.
Cuando oigo mención de paz
paz...paz...paz...
que envuelve acciones tan rudas...
de verdad...soy antipaz
pues si ofrecen paz en serio
será paz de cementerio.
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