viernes, 20 de enero de 2012

Energía oscura.

Desaparecido del horizonte aquel vago-ignorante-maligno de toda malignidad que ha destruído España en tiempo record arruinando su economía y soplando sobre el fuego noucentista de los nacionalismos identitarios, podría parecer que nada peor cabría sucedernos.
Ya en el poder ,y con todos sus resortes en sus manos, el partido político que se autoproclama moralmente claro, reductor de los impuestos, garantía del buen fin de los asuntos importantes, partidario de la libertad individual, respetuoso conocedor de las costumbres de las gentes, defensor de la unidad nacional de los españoles, de su igualdad ante la ley, en guerra sin cuartel contra el terrorismo, aliado fiel de los aliados de España, bestia negra de la hiperlegitimidad progresil y de los consensos colectivistas... ¿donde está?.
La verdad es que lo he buscado afanosamente y si bien he constatado su realidad virtual, no así me lo he topado en la realidad real. ¿ Sabe él que de no resolverse el asunto de los vivales que se nutren (= enriquecen) del presupuesto, royendo los impuestos y las multas, desembocaremos en una situación de prerrevolución por sobrecarga social, como ha ocurrido en todo el norte de Africa ?. ¿Tiene conciencia de que en la escala de los problemas que preocupan a los españoles ocupa el tercer puesto (y subiendo) la subvención a los partidos políticos, los sindicatos y l patronal?.
Deberíamos, ¡por fin!, yacer en la tranquilidad del que se sabe en manos de un piloto capacitado y no es así. Circulamos pasados de vueltas sin pararnos a comtemplar el paisaje; en plena desorientación y cediendo una vez más el manejo de la bitácora cultural a los que ya la usaron para desnortarnos.
Me alejo, pues, de toda consideración de tipo político y (¡otra vez!) descanso en los brazos del puro pensamiento especulativo. De nuevo me sumerjo en la observación del cosmos y en él del preocupante hecho de su imparablemente acelerada expansión sin que la gravedad (¡ah, las leyes de la gravitación!) frene el proceso, como era dogma de fe entre cuantos sabios han sido, y sin que tan exagerada expansión produzca la consecuencia científicamente inexorable del enfriamiento del universo.
Habla la ciencia de la presencia omnímoda de una misteriosa fuerza oscura que todo lo llena y que (calcula) equivale a la suma de toda la materia y de toda la energía que integran el cosmos. Diz que dicha energía agranda tiempo y espacio y que siempre estuvo ahí. Que está en todas partes como Dios. ¿Como quién?.

No sólo con el cor yo amo,
ni sólo con los ojos veo,
no sólo con la mente creo
ni con la garganta clamo.
-------------------------------------------