jueves, 19 de abril de 2012

Sabor amargo.

De mi jardin la fuente yace seca,
sin agua que regó la huerta en años
que al fin la asuran, pagando en daños
aquel siempre reir, que ni es ya mueca.

De un abundoso fluir deviene enteca,
fructífero cantar, fértiles baños,
a mísero gorgoteo, cortes extraños;
de nada, infértil ya, mi fuente peca.

Perdido en el camino pruebo suerte
urgando en el venero que irse amaga,
en un mar de dudas, mientras se apaga

de la muy amada, feraz y fuerte,
en postrer bocanada con que paga
recojo, extenuada, sabor a muerte.
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