Hace tiempo que vengo observando el crecimiento del número y actividad de los chinos en el comercio de Santander. Ya antes lo había hecho en la Barcelona aledaña a la Vía Layetana y calle Princesa y no por interés personal sino por pura curiosidad.
La proliferación de bazares, fruterías y restaurantes chinos es por demás llamativa; también observo por las calles la circulación (nunca paseo), o tránsito de chinos, muchos de ellos niños con quienes parecen ser sus abuelos; van y vienen de los colegios y a los pequeños comercios familiares, abarrotados de mercaderías.
En todos los establecimientos regentados por chinos advierto que no hay un sólo empleado no chino; igualmente las mercaderías (salvo las perecederas a corto plazo) son todas elaboradas, manufacturadas y producidas en china; me consta la existencia de muelles en puertos españoles estratégicamente ubicados y destinados exclusivamente a la recepción y expedición de mercancías chinas.
Sé que los fondos que se recaudan , por las ventas, en los establecimientos chinos no se canalizan por bancos que no sean chinos, por lo que supongo que van al colosal embalse económico chino...para revertir en occidente en la compra de deuda de los necesitados países europeos y americanos que, cada vez más, van perteneciendo a Estado chino, capitalista económico y comunista (totalitario al máximo) en lo político, que viene actuando como una gigantesca gusana que horada el subsuelo económico mundial sin descanso, digiriéndolo a ritmo cada vez más acelerado y sin alarmar. Tal vez no se trate de una gusana sino de una monstruosa tenia en cuyos anillos parará la total economía del mundo una vez coronado su propósito de parásito omnívoro.
China está demostrando, a quien quiera verlo, como se come inteligentemente y trabajando más que nadie, el mundo sin necesidad de empuñar espada o desencadenar un a situación de incómoda competencia comercial.
¡Ah, una cosa más para la reflexión!: ¿Se mueren los chinos que habitan en España?. ¿Sí...?. ¿Y qué es de sus cadáveres?.
Yo soy un rebelde porque digo no.
Y porque me opongo a la revolución.
Y porque siempre camino solo.
Y porque nunca jamás lloro
Y porque a veces me amotino.
Y porque no me resigno.
Soy un insurrecto porque es justo que lo sea.
Y porque mi acracia cualquiera que me mire sienta.
Y porque nadie me cabalga.
Y nunca asentiré porque me atraiga.
Y porque no me resigno.
Y porque yo sé lo que sé.
Y porque me mantengo en pie.
Por eso, y otras cosas, soy un insumiso.
Y porque supongo que Dios así me quiso.
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La proliferación de bazares, fruterías y restaurantes chinos es por demás llamativa; también observo por las calles la circulación (nunca paseo), o tránsito de chinos, muchos de ellos niños con quienes parecen ser sus abuelos; van y vienen de los colegios y a los pequeños comercios familiares, abarrotados de mercaderías.
En todos los establecimientos regentados por chinos advierto que no hay un sólo empleado no chino; igualmente las mercaderías (salvo las perecederas a corto plazo) son todas elaboradas, manufacturadas y producidas en china; me consta la existencia de muelles en puertos españoles estratégicamente ubicados y destinados exclusivamente a la recepción y expedición de mercancías chinas.
Sé que los fondos que se recaudan , por las ventas, en los establecimientos chinos no se canalizan por bancos que no sean chinos, por lo que supongo que van al colosal embalse económico chino...para revertir en occidente en la compra de deuda de los necesitados países europeos y americanos que, cada vez más, van perteneciendo a Estado chino, capitalista económico y comunista (totalitario al máximo) en lo político, que viene actuando como una gigantesca gusana que horada el subsuelo económico mundial sin descanso, digiriéndolo a ritmo cada vez más acelerado y sin alarmar. Tal vez no se trate de una gusana sino de una monstruosa tenia en cuyos anillos parará la total economía del mundo una vez coronado su propósito de parásito omnívoro.
China está demostrando, a quien quiera verlo, como se come inteligentemente y trabajando más que nadie, el mundo sin necesidad de empuñar espada o desencadenar un a situación de incómoda competencia comercial.
¡Ah, una cosa más para la reflexión!: ¿Se mueren los chinos que habitan en España?. ¿Sí...?. ¿Y qué es de sus cadáveres?.
Yo soy un rebelde porque digo no.
Y porque me opongo a la revolución.
Y porque siempre camino solo.
Y porque nunca jamás lloro
Y porque a veces me amotino.
Y porque no me resigno.
Soy un insurrecto porque es justo que lo sea.
Y porque mi acracia cualquiera que me mire sienta.
Y porque nadie me cabalga.
Y nunca asentiré porque me atraiga.
Y porque no me resigno.
Y porque yo sé lo que sé.
Y porque me mantengo en pie.
Por eso, y otras cosas, soy un insumiso.
Y porque supongo que Dios así me quiso.
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