Un día al hombre
se le concedió
el don de la palabra;
quiso hacerla suya
y la usó;
fué vencido.
Y devino su esclavo.
La palabra.
La Palabra...
¡La Palabra!.
Emerge de su propio ser
y duele.
La palabra se hace pequeña
y engrandece al mundo;
La Palabra engendró la palabra.
y proliferó.
Se multiplicó
y se convirtió en plaga.
¡ La palabra hizo hombres,
hombres de palabra,
hombres de hierro
huecos como campanas;
la palabra cobró color de muerte;
se metió en la santabárbara
del alma humana
y de ella salió bomba,
navaja;
emboscó sus aristas ,
las exhibió,
rajó, exanguinó,
destruyó,
se hizo vorágine,
se irisó de mesura
y condenó,
hasta aprendió el disimulo
y perdonó.
La palabra tratò
de parecer lo que no era;
engañó,
perdió su original pureza
y se columpió en la rama
del árbol de la ciencia
y pareció luminosa,
pero acabó en la boca
de la serpe,
llenó sus fauces
y convocó de presencia
al hombre desnudo,
que se miró
y comprendió la falacia,
y en ella, con ella,
y por ella se vendió;
la dilapidó,
y hoy en ella se ahoga
y se instala
en espera de dar cuenta
de su felonía,
de su traición
a la propia Palabra de que salió,
ante la que habrá de responder.
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viernes, 18 de mayo de 2012
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