Gratias Domini in aeternum cantabo...
Derruiste todos sus muros,
entregaste a la ruina sus baluartes.
La saquearon todos los transeúntes,
se ha hecho el ludibrio de sus vecinos.
Ensalzaste la diestra de sus enemigos,
llenaste de gozo a todos sus contrarios.
Embotaste el filo de su espada,
y no la sostuviste en la batalla.
Hiciste desparecer su esplendor,
y derrocaste su trono por tierra.
¿ Hasta cuando, Señor, siempre te has de esconder?.
(Salmos 88, 41-47).
miércoles, 10 de octubre de 2012
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
