miércoles, 10 de octubre de 2012

A propósito del Vaticano II

Gratias Domini in aeternum cantabo...

Derruiste todos sus muros,
entregaste a la ruina sus baluartes. 
La saquearon todos los transeúntes,
se ha hecho el ludibrio de sus vecinos.

Ensalzaste la diestra de sus enemigos,
llenaste de gozo a todos sus contrarios.
Embotaste el filo de su espada,
y no la sostuviste en la batalla.
Hiciste desparecer su esplendor,
y derrocaste su trono por tierra.

¿ Hasta cuando, Señor, siempre te has de esconder?.

(Salmos  88, 41-47).

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