domingo, 7 de agosto de 2011

Sensaciones de absurdo.

No sé ni cómo ni porqué, pero me ha invadido la sensación de hallarme en mitad de un concierto desconcertado y desconcertante, al que he accedido sin que sepa por dónde ni para qué, ni provinente de dónde; lo que debería ser música resulta ser un chirrido estridente, al que cada transeunte (en ausencia de músicos) contribuye arrancando un gorgor a su instrumento que, por cierto, no es musical y sí inconfundiblemente artesano; claro que la orquesta no puede definirse como tal, tratándose más bien de un amplio grupo prodigiosa y democráticamente inarticulado, cuyos componentes se pasan pliegos en blanco sin solfa que valga, pues la solfa constituiría una inaceptable imposición pentagramática, y ya que no existe partitura tampoco dispone de director, cuya presencia resultaría absurda además de inadmisiblemente autoritaria; aquí cada quisque sale y entra a capricho, mimando su improvisado ruido...hasta que decide alejarse tañendo su pito.
¡Arrea!. Ahora caigo en la cuenta de que el lugar en que estoy...¡tampoco es un teatro!.

Segundo que pasaste
y me dejaste aquí...
no ví cómo volaste...
¡vuelve!: vuelve a por mí.
-----------------------------

No hay comentarios:

Publicar un comentario