domingo, 19 de septiembre de 2010

Mirando al mar...

Desde el arco costero que forma el Sardinero, en una fresca mañana de nordeste, con un sol esplendoroso brillando en un cielo de azul impoluto, mientras el ferry de Londres embocaba la entrada a la bahía pensaba en la situación que nos está tocando vivir en esta España dejada de la mano de Dios que parece habernos abandonado en las de un atajo de irresponsables, incapaces, vagos, parásitos, rapaces y leprosos morales que se consideran no ya por encima de la ley sino de la moral y de la más elemental ética inspiradora de nuestra cultura.
Y he repasado, desde mi banco, la quiebra total de nuestras instituciones nacionales (incluido nuestro aparato de Justicia) , el hundimiento de nuestro sistema educativo hasta el punto de oir a uno de mis nietos preguntarme para qué iba al colegio sin poder yo responderle con un mínimo de seguridad, la pérdida de nuestros valores cristianos sin reposición posible, la absoluta inopia intelectual de nuestros políticos, la ineficiencia de un Estado hipertrofiado pero vaciado de competencias y competencia, la inanidad de la sociedad civil, la desprestigiada imagen que proyectamos en el ámbito internacional por nuestra cobardía... ¿Será el fin de un país que fué muy grande?. ¿Tiene la situación remedio?. He de ser pesimista a la vista de las alternativas que se nos están ofreciendo y que significan, en esencia aunque quizá no en apariencia, más de la misma falta de tono moral.
Demasiado grande empieza a ser el desafío para las pusilánimes figuras que aspiran a sustituir al ido que hoy preside nuestro malhadado y omnipotente malgobierno.

Estuve tan próximo a Dios
que de El se me llenaron los ojos.
La niebla que surgió del horizonte
me arropó con su blando manto,
pero no me asaltó el espanto
porque me dijo una voz:" Ponte
en pie y pasa por los abrojos,
mira que miras con Dios" .
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