¡Que nunca se mate al padre
ni el padre engendre otro yo!.
Nadie cierre el pasado.No.
Que al padre suceda el hijo
y siga su oriente fijo
del modo que mejor cuadre.
Que el tesoro que reciba
de quienes le antecedieron
y que en reunirlo pusieron
vida, talento y fortuna,
bueno será que perciba
el hijo no botarate
que, por maldad o tontuna,
no ha derecho al malbarate;
que del padre el sacrificio
le impone tomar oficio
que le permita acrecer
la ciencia y el beneficio,
la hidalguía y el poder
que sus mayores labraron,
y que ellos atesoraron
por dárselo con el ser.
Vea el padre mientras viva
que su proyecto pervive,
que su estirpe sobrevive
aunque con otra deriva;
y con la claridad que da
el haber luchado antes
y el haber vivido ya,
cese el padre sus instantes;
y cuando al final se va
el hijo lo da a la tierra
y su capítulo cierra.
El hijo a su padre evoque
y, enarbolando conciencia,
en su lugar se coloque
llorando amor por su ausencia.
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jueves, 9 de diciembre de 2010
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