jueves, 10 de febrero de 2011

De ética y política.

Pienso que mi situación como jubilado es la del que no tiene obligación alguna; al carecer de oficio y beneficio estoy vagante, siendo además vagoroso en tanto que prerezoso hasta para escribir; aunque bien mirado el calificativo que más conviene a mi situación es el de vagancia o vaguería...,vamos, que ando en plan vainazas.
Pero como a la mente no hay manera de atarla ni de dormido, ando errante por los áridos paisajes de la filosofía barata, y me consuelo pensando que pienso. Ocurre en realidad que tengo alguna ocurrencia, que me ayuda a malpasar las onerosas circunstancias de lugar y tiempo a que me hallo encadenado mal que me pese y que, como no las puedo evitar ni cambiar, he de tomármelas a beneficio de inventario con la eficaz ayuda de la gramática parda.
Así he dado, a base de quebrantos por los despeñaderos de la politiquería, en los llanos dominios de la ética. Bien sé yo que la ética es la ciencia del obrar bien, mientras que la política es el arte del convivir; la una sueña, la otra vclava los pies en la tierra (y la manaza en la bolsa).
Durante largo tiempo la ética miró a la religión, hasta que, con Kant, se independizó. La política, por su parte, alquiló vivienda a medias con la filosofía hasta que las ideologías desahuciaron y fagocitaron a su compañera de habitáculo, y llegó a creerse dueña de su destino. ¡Pobre ilusa!.
Etica y política creyeron convivir en paz pero se equivocaban. Siempre fueron rivales acérrimas. A partir de la toma de la Bastilla pareció que la ética se imponía definitivamente sobre la política en vista de que ésta se asentaba sobre tres conceptos éticos: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Pero ¡ah! resultó que la política se arrogó el derecho a definir, regular, limitar y hasta suprimir dichos conceptos que eran irrestrictos por ilimitados: les puso límites, los politizó . Así los despojó de su carácter ético.
La ética que surgió para convencer a los hombres de respetarse mutuamente y mutuamente ayudarse a mejorar se fué apagando poco a poco hasta su muerte en 1968 cuando se proclamó a los cuatro vientos TODO ES POLITICO. A partir de ahí la ética es relegada y ningún político osa hacer alusión a ella en público por temor a ser tachado de reaccionario.
Pero 1989, con la caída del muro de Berlin, marca un retorno a la ética, que empezó por quitar toda esperanza a la política para creer en la victoria universal de la democracia, sirviéndose de los derechos del hombre como premisa política. DEMOCRACIA-RESPONSABILIDAD-DERECHOS DEL HOMBRE. triángulo mágico de la ética. Y Zapatustra sin enterarse, pretendiendo hacer de la política un instrumento moral. ¡Abajo la E.pC.!

La puerta de los establos
do engorda la ideología
no es entrada de la estética,
ni habitáculo de la ética,
ni acceso a la teología;
sí zahurda para diablos.
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