Dejémos que Dios sea Dios. No nos empeñemos en desterrarle de un universo en que no hacemos ni sombra. Si ni siquiera comprendemos el sentido de lo humano...¿cómo encerrar a Dios en nuestra limitadísima realidad?. Grande es el poder de nuestra mente, que, por otra parte, no es sino nuestro punto de conexión con la inmensa realidad de Dios...pero no es Dios.
No queramos ser dioses impúnemente; ya antes lo intentaron otros con catastrófico resultado, por cuanto dieron en ángeles caídos. Luzbel cedió a la soberbia y , de su mano, devino sombras . De Lucifer a Satán. De portador de la luz a introductor del mal.
Tú eres la luz del mundo, nos ha recordado el Papa refiriéndose a Jesucristo (a Jesus el Cristo), lejos su mente del baboso y cándido progresismo de los primeros años del posconcilio, que fué el gran predicador de vacías solidaridades, puertas falsas de innúmeras pseudofelicidades, debelador de la recia caridad (amor al otro en el amor a Dios), pináculo de todas las indignidades de hipocresía que el tardocapitalismo pudo concebir, eso sí, tiñéndolas del fulgor de los mejores oropeles pseudorreligiosos.
Yo no soy teólogo; ni lo pretendo. Pero sé que Dios está aquí. No nos empeñemos en buscarle con los ojos de la mente cerrados o vendados. Dios es real. Dios es LA Verdad.
Nos lo ha dicho y demostrado el Papa. La fe es un don de Dios ... pero hay que trabajarla. ¡Gracias, Papa!, gracias, amigo clarividente.
-.Mi gran pecado-.
Gran pecado que consiento
pues me procura placer
cuando yo siento mecer
mi ego en un fuerte viento,
y en blandas nubes yacer.
"¿Y qué pecado te tira?",
preguntas en tu inocencia:
mi pecado es el de ira,
motor que es de la impaciencia
por la belleza a que aspira.
.................................................
No queramos ser dioses impúnemente; ya antes lo intentaron otros con catastrófico resultado, por cuanto dieron en ángeles caídos. Luzbel cedió a la soberbia y , de su mano, devino sombras . De Lucifer a Satán. De portador de la luz a introductor del mal.
Tú eres la luz del mundo, nos ha recordado el Papa refiriéndose a Jesucristo (a Jesus el Cristo), lejos su mente del baboso y cándido progresismo de los primeros años del posconcilio, que fué el gran predicador de vacías solidaridades, puertas falsas de innúmeras pseudofelicidades, debelador de la recia caridad (amor al otro en el amor a Dios), pináculo de todas las indignidades de hipocresía que el tardocapitalismo pudo concebir, eso sí, tiñéndolas del fulgor de los mejores oropeles pseudorreligiosos.
Yo no soy teólogo; ni lo pretendo. Pero sé que Dios está aquí. No nos empeñemos en buscarle con los ojos de la mente cerrados o vendados. Dios es real. Dios es LA Verdad.
Nos lo ha dicho y demostrado el Papa. La fe es un don de Dios ... pero hay que trabajarla. ¡Gracias, Papa!, gracias, amigo clarividente.
-.Mi gran pecado-.
Gran pecado que consiento
pues me procura placer
cuando yo siento mecer
mi ego en un fuerte viento,
y en blandas nubes yacer.
"¿Y qué pecado te tira?",
preguntas en tu inocencia:
mi pecado es el de ira,
motor que es de la impaciencia
por la belleza a que aspira.
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¡Qué poco somos cuando creemos ser dioses! Y sin embargo, ¡qué grandes somos cuando nos hacemos humildes! Quizás aquí resida el misterio de la relación del hombre con Dios y del propio Dios, que 'sólo' es Amor. Nada más y nada menos.
ResponderEliminarSí: gracias, Benedicto XVI; y gracias, Juan Pablo II.
Álex