.-Ojo a los perros-.
Monteaba el cazador
la falda norte del cerro;
la perdiz, ojo avizor,
desde el este le observaba
pensando "aquí me aterro"
quietita, pues no llevaba
el cazador derrotero
que fuese amenazador;
pero, siendo cazadero,
a la perdiz caza daba
por sus espaldas el perro.
¿Moraleja?
Tan clara es la moraleja
que transcribir no se deja.
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jueves, 15 de abril de 2010
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