"Los verdaderos gobernantes son los que saben cómo conviene gobernar.No elegiríamos para timonel de una nave a quien nada supiese del arte de navegar,ni de la ruta por seguir; pues ¿cómo se elige para regir el Estado a quien no tiene conocimiento alguno del arte de gobernar ni sabe en qué consiste el bien del Estado?".
"Si el médico es el hombre que ha aprendido medicina, y si ningún enfermo se confiaría a los cuidados de quien careciese en absoluto de conocimientos médicos, va contra toda razón el escoger a los que hayan de ocupar los cargos públicos echando a suertes o por votación de la multitud inexperta".
"Los políticos faltos de saber, a los que se debería llamar partidarios, son ensalzadores de los ídolos más monstruosos y ellos mismos son ídolos; y por su grandísimo arte de imitar y embaucar como magos, son también los sofistas por excelencia".
Estas cosas, y otras más jugosas, decían los ignorantes de Sócrates y Platón. Hace muchos años de ello por lo que hay que considerarlas ideas obsoletas.
Aquí lo guay es decir que el socialismo hoy en el poder, al que accedió en un cubo de sangre y ahora nada en un mar de la misma materia tras legalizar 225.000 abortos al año, ha recibido por ciencia infusa el don del buen gobierno, no requiriendo mayor preparación para entender, y llevar a la práctica el crecimiento negativo, la buena gestión social de reducir las pensiones e incrementar los impuestos, liberar de la maldición bíblica del ganarás el pan con el sudor de tu fente a 4.500.000 españoles, hacer ver la perversidad que encierran los valores evangélicos que hacen como que predican la paz y el amor cuando en realidad practican la pederastia, aunque den de comer y de vivir a un montón de familias caídas en la pobreza por no haber entendido sus consignas y asumido el verdadero socialismo que ellos practican cuando se enriquecen por arte de birlibiloque.
Esto en el terreno de lo púramente personal, porque en el terreno de la convivencia en paz aún son mayores las aportaciones del ¿Sr.? Zapatero, cuando vaguea con el virtuosismo de que sólo él es capaz; cuando se presta a regir una nación sin creer en ella, traicionano su ley de leyes mediante la contraposición a la misma de otra pseudoconstitución bajo el disfraz de Estatuto de Cataluña; cuando además de cobrar la alta retribución que tiene asignada carga sobre n uestros impuestos sus vacaciones y viajes privados y caprichos; cuando resucita los olvidados odios entre españoles; cuando escupe sobre la Corona al permitir y estimular el desarrollo al amparo de un banderón republicano de la reunión de sus subvencionados titiriteros en no sé qué universidad en la que se encierran para doblar el brazo de la justicia, escarneciendo el Estado de derecho del que es pieza esencial un Tribunal Supremo que ha acordado, por unanimidad de sus 15 magistrados, seguir procedimiento a un juez de horca y cuchillo presuntamente prevaricador, al entender que el tal no se halla por encima de la ley sino sujeto a la misma, como todo español; cuando estimula a los sindicatos, que comen del presupuesto nacional y no de las cuotas de sus afiliados, a reunirse con cuatro revolucionatas más en la misma universidad a fin de injuriar a la más alta magistratura, acusando (impunemente) al Tribunal Supremo y a sus componentes de torturadores y cómplices de torturadores, so pretexto de defender al antes citado juez de horca y cuchillo; al constituirse en oposición de la oposición política en claro propósito de, al tiempo que oculta sus propias carencias, acabar antidemocráticamente con la misma; al escarnecer a las víctimas del terrorismo,en desvergonzada exhibición de su miserabilismo, pactando además con sus asesinos y avisando a éstos (en clara alta traición) de la inminencia de una acción policial encaminada a detener al aparato de extorsiones de la banda (El Faisán); al constituir un gobierno de gente impreparada y fanátca para llevar a cabo un experimento de ingeniería social que es un insulto a la historia de España , a la inteligencia de los españoles y a la civilización del occidente europeo.
Este malhadado sujeto, caído desde el tejado de un partido de consolidada tradición golpista, es un escombro humano, desnortado, vil, insidioso, vago, ignorante y que apesta a muerte y a ambición malsana, es el que tiene la mano en el timón de España.
Este malhadado sujeto, caído desde el tejado de un partido de consolidada tradición golpista, es un escombro humano, desnortado, vil, insidioso, vago, ignorante y que apesta a muerte y a ambición malsana, es el que tiene la mano en el timón de España.
¡Guardate !
las acciones deshonrosas
son como el viento siroco,
¡guardate!, son omonosas
y marchitan, poco a poco,
la belleza de las rosas.

Y Sócrates y Platón hicieron esos comentarios porque de verdad conocieron la tan enaltecida 'democracia' ateniense, que no fue sino este 'totum revolutum' que vivimos ahora. Por eso Sócrates acabó como le acabaron, Platón se perdió en sus utópicas teorías del Estado perfecto y Atenas –siendo como era el imperio más poderoso– se estrelló. ¿De qué le sirvió tener a las cabezas más brillantes de la antigüedad si las decisiones las tomaba el pueblo? Sólo con Pericles al frente (un autócrata en el fondo) fue gloriosa; después, se fue al pozo teniéndolo todo a favor. La tan cacareada democracia ateniense fue su ruina y nada tuvo que ver con sus días de esplendor, que no duraron, por cierto, ni 60 años...
ResponderEliminarDa gusto leeros... espero que sigáis vuestras "pláticas" para deleite de los que os siguen.
ResponderEliminarLaura.