martes, 31 de agosto de 2010

Quisicosas

Acaba agosto; Santander ha despedido a sus veraneantes que, tras muchos días de esa luminosidad tamizada de un norte al que sientan mejor los grises que el sol crudo, se han arrancado con morosidad de su parcela de arena dorada, hoy batida en serio por un mar cabreado por el molestísimo viento del nordeste que les ha despedido dejando de lado cualquier asomo de prudencia, encrespando peligrosamente unas aguas que tienen fama de malas pulgas, verdes esmeralda con crestas blancas, largas y veloces crestas de espuma para fabricar pipas. Y yo estoy seco, reseco, recontraseco.
Me viene a la mente, y no sé porqué, una coplilla popular que reza así:

Hombre pobre huele a muerto:
¡a la hoyanca con él!
que el que no tiene dinero
requiescat in pace amén.


También me martillea en la memoria aquel consejo del Talmud que dice: Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo, por consiguiente sé discreto.

También recuerdo que yo he vivido en frugalidad , se lo que es tener sólo lo necesario y no desear más, y conozco la felicidad que ello conlleva. Y veo ahora la enormidad de la riqueza que se está utilizando, en lugar de para crear más riqueza a bien repartir, para enriquecer a gentes que no tienen sino avaricia; ninguna otra condición algo más positiva. Lo que me hace pensar que habría que tratar de crear más riqueza antes de debatir sobre su reparto, impidiendo el pillaje de la misma por el simple procedimiento de cerrar los corrales en que se crian los zorros, los lobos y las hienas que devoran sin medida el músculo de la productividad colectiva para disfrutarlo a solas en un cubil que llaman partido político, gobierno, autonomía, bien común, interés social, solidaridad y de otros modos igual de fútiles que sólo sirven para engañar a los ilusos esquilmados.

Estoy seco, más seco de ideas que nunca. Terminaré con unos versos tontos.

Ya no recuerdo qué he sido;
llovió sobre los recuerdos
y el agua pulió las aristas,
cuanto más paso revistas
veo, tras del tiempo los muerdos,
que sólo espero el olvido.
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sábado, 28 de agosto de 2010

Turismo con indulgenia plenaria

El año santo compostelano en curso ha poblado de fantasmas y fantasmones no pocas carreteras y senderos de la Península Ibérica a la caza de la desconocida indulgencia, en una descarnada puja o competencia pseudomedieval divertidísima si se mira desde fuera del open santiagués.
Resulta que, por el afán de virtualidad (que no de virtud), andan las carreteras de la Ex-España pobladas de ateos, agnósticos, perdis acreditados, golfantes e indefinidos haciendo turismo y aparando al tiempo las manos por si llueve algún perdón de almas o alguna indulgencia decolorada.
Buscan ellos afanosamente el sello ese que nada les dice pero que es la acreditación ante la basca o la tertulia de la oficializada hazaña y consiguiente perdón de sus inadmitidos pecados, en consideración a su virtual penitencia consistente en haberse propinado un nunca excesivo paseo (incluso en buen automóvil) por los perdederos de Castilla o de la propia Galicia, gulusmeando (y algo más) el guloso perfume de una gastronomía más que suculenta y bien regada.
Eso sí: toda esa impropia tropa canta las excelencias del reencuentro consigo mismo, de la convivencia milagrosa a lo largo y ancho del Camino, de la acendrada tolerancia hallada en la ruta que lleva a un escrupuloso respeto de todas las ideas ... ¿incluso las de Hitler?.
Asímismo han bebido un absoluto respeto a todas las personas, porque todas las personas son esencialmente respetables...¿por ejemplo Nerón, Calígula, Rasputín , Stalin, Bokassa?.
No han averiguado (pero les da igual) quien ha de establecer el índice de respetabilidad para ideas y personas, ¿y los criterios?.
Ahí se produce el desconcierto y desmontaje de tanta gilipollez como han ido desgranando y consumiendo por el dichoso Camino. Y entramos, aunque fuere por la puerta falsa, en la consulta de la Biblia, la reflexión sobre los Evangelios etc. etc. que son de veras un práctico foco que ilumina nuestro entorno y un faro que nos encamina a buen puerto.
Dejemos que el Camino de Santiago se pueble de fantasmones, diablos, trasgos, fanfarrones y espectros varios y avancemos por nuestro particular camino hacia Aquel que dió sentido a la vida y muerte del Apóstol, do quiera que éste se halle.

Te veo cursar el Camino
y no logro verte en serio,
pues siendo tan relativo
que andas muerto cuando vivo,
resulta ya gran misterio
que te traces un destino.
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lunes, 23 de agosto de 2010

De la libertad y otras zarandajas

Hoy no me siento especialmente optimista. Tras echar un vistazo al periódico del día y advertir cómo mis compatriotas siguen ciegos ante la corrosiva estupidez egoista de quienes nos desgobiernan pero son la autoridad constituída, y comparo la situación de desesperanza generalizada con la esperanzada de hace tan sólo un par de lustros, me dan ganas de escaparme por la puerta de atrás. No lo haré porque todavía no me he vuelto un cobarde.
Veo ante mí, con infinita amargura por la impotencia que siento, unos hombres que, en tropel ,se refugian en un mundo virtual y ficticio tras volar su propia escala de valores para enterrarse en el hedonismo y el materialismo más destructor. Veo que la gente ha perdido el respeto por sí misma y se refugia en un egoismo alienador, dando lugar al triunfo de una masa gris, amorfa, marxistizada, sin capacidad de crítica ni atisbo de rebelión.
Debemos, y no lo haremos por castración, recuperar la voluntad, el espíritu de sacrificio y la capacidad de crítica y análisis para quitarnos de encima el pie de esa minoría oportunista y maniobrera que nos asfixia tras habernos confiscado nuestra condición de personas, y reconquistar (aunque sea por la fuerza) la libertad perdida, con la conciencia de que sólo el hombre libre exige libertad.

Entre hombres no cabes;
no pasas la criba;
con vil desparpajo
miras siempre abajo
pues mirar arriba
ni siquiera sabes.
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jueves, 19 de agosto de 2010

Atapuerca

He tenido la ocasión de visitar los yacimientos arqueológicos de Atapuerca y el acierto de hacerlo. Ha sido un goce intelectual por cuanto, por encima de las cumplidas explicaciones que te dan sobre las excavaciones, las investigaciones de laboratorio y las distintas exposiciones del tema por quienes, doctos en la materia, se dedican a ello en cuerpo y alma, surge de la tierra una patente emanación de cuanto su propia realidad imponía a los individuos subsumidos en aquellos clanes que afloran hechos huesos y herramientas, sin mezcla alguna (de momento) de arte puro y, por ello, inútil: auténtica expresión del alma humana.
Son restos que datan de varios millones de años, según dicen los expertos, y de antecesores nuestros que no habían oido hablar ni de la vis plastica de Aristóteles ni de las aberrantes teorías de Darwin que a tantos han llevado por los caminos del error. Pues ni el primero supo ver que las especies pudieran extinguirse ni el segundo tampoco, a pesar de los ejemplares fósiles que ambos tuvieron en la mano, que el uno llamó caprichos de la naturaleza y el segundo no explicó en absoluto cegado por el pico de los pájaros.
Allí, en Atapuerca, hay evidencias de una realidad tan sencilla como que, en el corazón de la tierra buscó refugio a sus limitaciones y estableció su hogar el hombre primitivo; y es toda una lección por lo que tiene de recuerdo próximo y de constatación de que no pudo ser el mono, o el homínido, quien alcanzó la condición de hombre (sapiens), sino que ésta es una especie distinta y diferente de otras aún presentes o ya extinguidas.Su misterio, como el de todo, es su origen.
Aristóteles acertó mucho y mucho erró cegado por la claridad de su propia inteligencia, cerrando con la fuerza de su autoridad, durante muchos siglos, la puerta a la evidencia en algunas cuestiones como la que motiva estas superficiales líneas; y ello a pesar de que hombres de la antigüedad (Empédocles, Jenófanes, Pausanias o Herodoto), y otros mucho más cercanos (como el mismísimo Gionanni Boccaccio) a la vista de los fósiles ya hallados deducían que no eran un capricho de la naturaleza sino restos hechos piedra de seres vivos que habían sufrido la gran inundación u otra catástrofe que los borró de la faz de la tierrra, comprensible sin necesidad de acudir a la extrañísima evolución que hizo sapiens a quien no lo era.

He visto yo en Atapuerca
signos tantos de una vida
que estando de mí muy cerca
es muy de lejos sentida.
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jueves, 12 de agosto de 2010

Macroincendio en Rusia

La historia de la humanidad no es sino un bocado goloso para maniqueos, demagogos, demiurgos, genocidas y otras joyas de las muchas que la han vivido; una especie de falsificado relato de la coexistencia (que no convivencia) de buenos con malos y viceversa, escrita (es moda decirlo así) siempre por los malos porque ellos son los que ganan indefectiblemente la guerra perpetua que mantienen ambas facciones aunque en distintos lugares y entre diferentes razas y culturas y por dispares pretextos, aunque siempre esté por medio el alcanzar el poder para conquistar la riqueza.
Y esa facción social que a la postre siempre gana son las derechas , y la que siempre sale perdiendo son las izquierdas. Las derechas son opulentas, las izquierdas desheredadas; las derechas escasas de partidarios, las izquierdas rebosantes de fans; pero el éxito de las derechas está garantizado porque usan su riqueza para lograr adeptos (se supone que procedentes de una izquierda venal); así los menos viven de explotar a los más y se perpetúa con ello la injusticia social. Esa es la puñetera historia de la humanidad (hombres y pueblos).
¿A qué viene esto?: pues no sé, viene y basta. Viene a que los mandatarios rusos se han visto sorprendidos este verano ,especialmente caluroso y seco, por gigantescos incendios que no logran atajar por su falta de previsión, su desidia y su rapacidad que les ha llevado a comerse lo que debieron aplicar a las tareas de provisión y dotación de medios antiincendios.
¿Y a quien señalan como responsable?: Muy lógico, a los plutócratas norteamericanos. Como el capitalista Abel fué el causante de la desgracia del mísero Cain así los americanos han cambiado el clima para que Rusia se incendie a golpe de vodka; afirmación con la que no hacen sino proclamar que, de poder, ellos serían capaces de hacerlo. Queda con ello al descubierto una de las criminales caras-resultado del cuasiextinto socialismo real.

De su vera condición
da clara cuenta el ladrón
cuando, gran desconfiado,
al otro cela el recado.
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martes, 10 de agosto de 2010

Jerosolimita.

En mi peregrinación a Tierra Santa visité Jerusalen, la ciudad de los cien nombres y de los incontables misterios; apareció frente a mis ojos que gozaron de su materialización desde el Monte de los Olivos; entre ella y yo el torrente Cedrón, que dió vida en su día,y cuando se disponía a fenecer en el Mar Muerto, al centro de cultura y vivencia religiosa de Qunram; entre ella y yo el Valle de Josafat, donde todos nos veremos al final de los tiempos en un Juicio Final que será digno de verse y vivirse, pero que de momento está cubierto de tumbas hasta no caber ni una más, en un afán de las gentes de las tres religiones monoteistas por garantizarse un lugar preferente desde el que presenciar el precitado juicio tras la resurrección de los muertos. ¡Menudo espectáculo!, y dando al valle y torrente una puerta en la muralla por nombre Puerta Dorada, que fué tapiada por uno de los sultanes turcos hace muchos...muchos años para evitar que por ella se cuele en Jerusalén el Mesías que aún espera el pueblo judío, y que lo tendrá crudo ya que al tapiado de la puerta se suma la prohibición que le afecta, como perteneciente a la clase sacerdotal, de caminar sobre la infinidad de tumbas que pueblan el acceso a la puerta, andada que le contaminaría sin remedio; esto se llama poner trabas a las profecías, que si lo son se cumplirán pese a quien pese. Rememorando lo visto se me ocurre lo que sigue:

Cabe el Monte los Olivos
de Josafat en el valle
bien muertos son los que están;
ha tiempo que está tapiada
en la muralla una puerta,
puerta así mismo muerta
que llaman Puerta Dorada:
mandó tapiarla un sultán
porque Mesías no la halle
cuando surja entre los vivos.
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lunes, 9 de agosto de 2010

Horror al vacío.

Miran mis ojos y hoy ven;
cuando mis ojos se cierren
y el alma, ya libre, vuele
hay que guiarla a la luz
porque no se desangele:
pongan sobre ellos una cruz
cuando mis restos entierren
y así protegidos estén,
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lunes, 2 de agosto de 2010

De regreso

De regreso a la tribu. Lo que el nazi amateur Jordi Pujol llamaba la Europa de las regiones y que, hablando con propiedad debería designarse como la Europa de las tribus anteriores a Julio Cesar y su De bello galico.
Ayer, tras asistir a la misa de doce en la iglesia conocida como "La Compañía" por haber sido regentada (¡tiempo ha!) por los jesuítas, y en la que te sientes como un copo más en un nevero alpino, nos decidimos a dar un paseo por el borde de la bahía para hacer tiempo hasta la hora de comer; ello a pesar de un cielo que amenazaba lluvia y de la presencia activa de un humidísimo viento gallego que, tras varios días de esplendoroso nordeste, invitaba a ahuecarse bajo la ropa veraniega para ahorrar un poco del propio calor.
Llegados al Paseo de Pereda nos llamó la atención el verlo flanqueado por varios coches de la policía antidisturbios e inquirimos la razón del insólito hecho, máxime cuando desde la altura de la Plaza Porticada (ahora de Velarde) percibíamos el gratísimo sonido de la pieza de Mozart que interpretaba la banda municipal en el quiosco de los jardines y que, a pesar de lo desapacible del tiempo, era escuchado con verdadera unción por dos centenares de personas arrellanadas en sillas instaladas ad hoc por el Ayuntamiento.
Cruzamos la calzada y, ya desde la otra acera, notamos un pequeño hervidero de gente que, bajo enseñas, estandartes y banderas se agitaba en el centro de la amplísima vía algo antes de llegar al Club Marítimo y que parecía iniciar un desfile en la dirección en que nos hallabamos . No era mucha la espectación que despertaba el evento entre la gente que paseaba la fría mañana y nos detuvimos junto al bordillo frente al Banco de Santander picados por la curiosidad.
Un estruendo de gaitas rasgó el aire y arruinó el concierto de Mozart, con el consiguiente enfado, educadísimo eso sí, de la gente que pacíficamente lo estaba disfrutando; interrumpieron su quehacer los músicos y discurrió la pantomima a cargo de unos cuantos grupos que, bajo el paraguas de la infernal melopea de no pocas gaitas y precedidos por sus respectivas banderas procesionaron su inquina tribual esperando el aplauso de la concurrencia y concitando su claro desprecio y hasta algún iracundo insulto.
Y así fueron pasando, con un lejano recuerdo de las juventudes hitlerianas en versión desordenada, los que se atribuían la representación de una Cantabria de gaitas y ensaimadas pétreas, de Aquitania, del Pais de la Loire, de Bretaña (Dios te salve, jacobina Francia del virus hispánico), de Euskadi, de ¡Asturias!, de Galicia y Del Portugal Norte. Todos (sospecho) presuntos depositarios de la magia y la música celtas, o eso creen.
¡Dios, qué ridículo!. Se quedaron solos en la fría y desapacible mañana llegados que fueron al corralón de la Plaza de Velarde. Solos pero segúramente contentos de verse cada uno con la enseña de su respectiva tribu y además incomprendidos. Pero ¿Qué mente calenturienta les había invitado?.

Nada como una bandera
y una lanza de la fragua
que enhesten la nada entera
y alanceen en el agua.
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