miércoles, 8 de diciembre de 2010

Otro libro de las maravillas

Me quiero referir al libro de Hawking The Grang Design.
¿Y quien soy yo para mentar al sabio de los sabios, a la encarnación de la ciencia física?: nadie, pero me importa un rábano. A mí ni Hawking me hace comulgar con ruedas de molino.
Me divierte indagar mis orígenes. Jamás negaré yo al padre, para eso estan las feministas, cuatro desnortados y un científico metido a teólogo, con el resultado indeseable de dejarnos huérfanos o, lo que es peor, sustituir al padre, y consecuentemente a Dios, por el Estado u otro totem igual de poco recomendable además de inútil.
Si los griegos mataban al padre para sustituirlo por el hijo, y los romanos lo proyectaban sobre el hijo, yo, como cristiano, creo en la unidad del padre y del hijo y no acepto que , por simple argumento de autoridad pseudocientífica, sin base filosófica, se sustituya al padre por un vacío absurdo y descorazonador.
Los clásicos nos mostraban, al primar las ideologías sobre los afectos, que el padre quería proyectarse sobre el hijo y se encontraba, al final, con que era eliminado por él y por él devorado después de muerto. Hay que saber despedirse del padre y cuesta hacerlo antes de su muerte pero después de ella resulta imposible porque ya no está; hay que despedirse de él cuando aún se encuentra en su plenitud, para evitar tener que hacerlo de un cadáver y, tras ello, acabar negándolo. Hay que despedirse del padre cuando aún vive y recordarle cuando ya muerto: eso es amor.
Asegura Hawking en su mencionado libro que los progresos de la física permiten YA desvelar el origen de la materia, que sería el resultado de la combinación del azar con los procesos del átomo y las leyes electromagnéticas. Según él no hay necesidad de Dios (el padre) ni de teoría metafísica alguna para explicar el comienzo de un universo que contendría EN SÍ MISMO la virtualidad de su propia creación. Y luego la materia habría dado lugar a la conciencia.
O sea, Hawking el ideólogo cree a pie juntillas en el mayor de los milagros, en la más esplendorosa de las maravillas: la NADA creando el universo, conciencia incluída. Y a eso lo llama ciencia física.
¡Válgame el Dios innecesario!.

En el seno de Dios, por infinito,
halla mi alma inmortal pleno acomodo,
y en haciendo con El un solo todo
en el reino de Dios por fin habito,
con el ayer, el mañana y el camino
por que vamos al último destino.
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1 comentario:

  1. ¿"La combinación del azar con los procesos del átomo y las leyes electromagnéticas"???
    Ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja (y así hasta abrir un proceso de combinación de azares y leyes electrorisotadas)
    Preguntas sin respuesta (o alguna sí, pero políticamente incorrecta):
    ¿Por qué a este Hawking no le acusan de imponer su ideología a los demás, como al Papa?
    ¿Por qué no define "azar", intríngulis de toda esta teoría?
    ¿No habíamos quedado, desde los presocráticos, en que la NADA no existe y por lo tanto NADA puede dar?
    ¿Por qué no se le aplica la eutanasia a Hawking en virtud de esa NADA que nos explica y guía?
    Si hay una ley electromagnética universal, ¿quién la promulga y sostiene? ¿La NADA?
    Y más aún: si de la NADA venimos y a la NADA vamos y yo me explico y justifico a mí mismo como materia que soy, ¿qué me impide empujar de la silla a Hawking y arrojarle escaleras abajo?

    Me limitaré a decir "que Dios te bendiga, Hawking, porque tu pensamiento de desesperación hace más luminosa si cabe mi fe y mi caridad contigo".

    Álex

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