lunes, 23 de mayo de 2011

Tras las municipales y autonómicas

Tras las elecciones del día de mi cumpleaños oficial (como todo en él pura apariencia fuera de la realidad) se me ocurren muchísimas cosas, pero sólo diré esto:

¿Pues a mí no me dan pena!:
Concluída ya la caza
ahora que están en la baza...
tiremos de la cadena!.
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lunes, 16 de mayo de 2011

El Rey.

Este fué el tema que tuve que abordar (y bordar) en mi exámen final de Historia del Derecho allá por el año 1.957. Algo ha llovido desde entonces y no voy a volcar aquí el carro de erudición que hube de verter, negro sobre blanco, a lo largo de seis horas de duración de una prueba que dejó mi mano vacía y estremecida.
Me ocupa ahora, y preocupa sobremanera, el futuro de una institución que cimenta nuestra organización política para bien o para mal, y a la que todos los indicadores parecen tachar de obsoleta y obsolescente. ... aunque tal vez no lo esté ni lo sea en tan alto grado como aparenta.
Aristóteles nos dejó dicho que la monarquía es el único sistema en el que se ejerce el poder por el bien de todos. Yo no diría tanto hoy pero sí que los políticos son más advenedizos, menos profesionales, y están peor preparados para la vida pública y no siempre alcanzan la altura adecuada a los retos que han de afrontar. Los monarcas están mejor preparados para reinar que los políticos para gobernar.
Por otra parte, hoy en España la máxima preocupación es el mantenimiento de la unidad que habíamos heredado de nuestros mayores y que el viento de los nacionalismos excluyentes está secando como el peor de los simunes del desierto intelectual. Pues bien, la política de los partidos es conflictiva por definición, y enfrenta y divide a los ciudadanos; la monarquía, en cambio, es pacífica y pacificadora y aspira a representar a todos los súbditos , a los que tiende a unir, evitando los excesos de la partitocracia y representando a todo el país sin excepciones.
Y luego está el problema de la avidez de los partidos políticos, que los arroja en los brazos de la corrupción que, a su vez, queda con ellos institucionalizada, salvo que se implanten fuertes controles, muy difíciles de imponer a quienes detentan el poder. La monarquía carece de tal avidez, se extiende en el tiempo sin amenaza de un final que aconseje el acaparamiento de recursos, no tiene prisa por enriquecerse y sirve, al no ser electiva , de moderador entre poderes. Pudiendo, con su ejemplo, ser freno a la avidez desmedida en su condición de máxima magistratura y representación del propio Estado.
En Europa, y más concretamente en España ¿qué porvenir tiene?. Depende de sí misma y de que cuide de no parecer demasiado pueblo , de mantenerse por encima del pueblo, sin negar ni alardear de su condición privilegiada. No deberá perderse el respeto a sí misma con aquella bobada progre de desmitificar ; huyendo de la sencillez como de la peste y abominando de la falsa modestia que mata su brillo, y empaña o elimina su principalísimo papel de espejo y guía; cuidándose muy mucho de unir y dar prestigio al pueblo que encabeza y encarna y velando porque el ciudadano no caiga inerme en las sevicias que surgen siempre de manos de insaciables advenedizos.

Flota en el aire un lamento
que ha nacido en el dolor,
un ¡ay! en que el vulgo suele
hurtarse que el amar duele:
que herida nacida de amor
es agravio y es contento.
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¿Vivir sin amor se puede?.
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miércoles, 11 de mayo de 2011

Crimen cum lege.

No pocos conocidos, sabedores de la que fué mi profesión (hoy felizmente olvidada), inquieren mi opinión acerca del llamado Tribunal Constitucional y sus hipogástricas sentencias. Nada he respondido hasta ahora. Sencillamente porque no me gusta abundar en tonterías aunque sea un disfrutón de la ironía. Tampoco suelo opinar sobre lo que no entiendo, y ese tribunal tribunicio me resulta tan arcano como el juego del mus.
Pero tanta interrogación sobre el tema me inclina a decir algo acerca de él, aunque se trate de una opinión puntual, o sea, contingente y tangencial en jerga progre.
Para dar una respuesta, sin pretender acierto alguno, al Tema Conspicuo (TC) manifiesto en primer lugar que el TC tiene de tribunal judicial sólo el nombre; lo suyo no son las juridicidades sino las judiadas políticas; porque no es poder judicial sino simple y poderosísimo órgano administrativo creado para dar salida oportunista a conflictos interpretativos de la malhadada Constitución Española que, siendo en sí misma una inmunda chapuza jurídica, no puede generar sino catástrofes.
El tal tribunal es un campeón del torcimiento y la ignorancia del derecho más elemental y sus miembros llegan a él no por la vía de una carrera judicial sino por decisión arbitraria de los partidos políticos que, comiendo la sopa boba, conforman el otro extremo del callejón del gato, o sea, el Parlamento que jamás ha parlamentado ni parlamentará. La independencia, pues, de sus componentes sería un auténtico contradiós. Quien nombra paga y quien paga manda. Siempre.
¿Que quién es Montesquieu?. ¡Y yo qué sé!. Nunca le viera ni le conociera. ¿Que si conozco su obra, o sea El espíritu de las leyes?. Claro: duerme entre los numerosos volúmenes que conforman mi biblioteca; incluso rodeada de sesudos comentarios que de nada nos sirven.
Bueno, y ¿de la sentencia qué?. De la sentencia na. Pues...¿no dicen que...?. Dicen, pero ca.

.-Justicia loca-.
A una justicia sin ética,
que ha olvidado la equidad,
ya no le queda ni estética
tan sólo legalidad.

Y a esa justicia tan poca
me peta llamarla loca.
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jueves, 5 de mayo de 2011

Sobre Bin Laden y su deceso.

Todo un proyecto de Califa yace en el mar.
Tumbémonos sobre la tierra caliente, bajo una parra, mirando las uvas (verdes) en espera de que vayan amarilleando; sintámonos felices en la inacción mientras el mundo en torno nuestro abunda en el monolítico hermetismo de un islamismo que se purifica a medida que depura los proyectos de una guerra santa indiscriminada para liberar las tierras de Alá (Al Andalus, por ejemplo) del usurpador infiel.
Sigamos nuestra despreocupada siesta al tiempo que enérgicamente reclamamos para los asesinos en serie (en masa) las garantías de unos derechos que ellos a nadie reconocen ni confieren y que no son sino una escala para el asalto más que previsto a la alegre y confiada ciudadela de las llamadas democracias occidentales, de origen cristiano y, como tal, para ellos demoniaco.
El papanatismo de la sempiterna progresía , ya menos omnipresente, ignorante y malquistada con USA, constituye un inconmensurable riesgo; no encarna un respeto al otro sino una rendición preventiva y cobarde, basada en el odio a lo que consideran una ideología de derechas y al miedo a las posibles represalias del mundo islámico; es un suicidio. Ahora bien, si alguien quiere suicidarse que lo haga, pero no me parece admisible que suicide a los demás.
Los americanos, con larga experiencia democrática y en la vivencia de un Estado de derecho, se han dado a sí mismos un sistema de convivencia garante de dignidades individuales, vidas y haciendas; se lo han dado a sí mismos e intentan extenderlo a los demás, equivocadamente cuando los presuntos beneficiarios ni lo quieren ni lo agradecen. Pero yo me pido respeto al mismo: ¡para mí lo quisiera yo!.
Y a estas alturas , cuando oigo hablar de los musulmanes moderados no puedo menos de preguntarme: ¿Dónde están los musulmanes moderados?. ¿ Porqué no les oimos pronunciarse?. Se limitan a tachar de error las acciones de quienes reprimen los actos de terrorismo mundial. Piden diálogo pero...¿con quien?, ¿sobre qué?. La presencia de musulmanes en todos (o casi todos) los conflictos mundiales de carácter étnico o cultural es fija.
Los cristianos no adolecemos de una maldad innata, eso está claro: ¿porqué el afán musulmán de destruirnos y de protestar violentamente cualquier tímida acción de defensa, que jamás son ofensivas de ayuda a otros cristianos perseguidos por el islam?.
La India, la ex Yugoslavia, Líbano, Turquía, Chipre, Chechenia, Irak, Indonesia, Filipinas, Sudán, Mauritania, Nigeria,Pakistán etc. son meridianos ejemplos de lo contrario.
Seamos prácticos, sensatos y algo astutos. No seamos papanatas...y agradezcamos el portazo que los americanos han dado, segura aunque inconscientemente, a la restauración del Califato. Si queremos continuar tumbados a la bartola bajo las hojas de parra al sol que más caliente hagámoslo...pero con un ojo bien abierto.


.-Flor de gardenia-.

Tan bella como una rosa
chiquitita y olorosa.
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miércoles, 4 de mayo de 2011

Desahogos.

La vida es tan sencilla que, a veces, no la sabemos ver.

.-Olvido-.
Nunca podremos borrar
lo que llevemos vivido,
aunque sí quizá olvidar
lo que merezca el olvido.

.-Ella-.
Lo que me reste vivir
quiero que lo vivas tú,
pues si me quedo sin tí
se me habrá muerto la luz.

.-Deseo-.
Sin tí el aire se me espesa
y no oxigena mi vida:
toma mi persona presa
y a tu mismo yugo uncida.

.-Invitación-.
Vuela, paloma, y posa
tras la rosa que palpita
para que no esté ya sola:
dile que mi pecho abriga.
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martes, 3 de mayo de 2011

Divagaciones.

No soy etólogo, ni psicólogo, ni cosa que se les parezca; soy un intruso en el campo del alma humana, un francotirador en el ámbito de los sentimientos y, al amparo de tal título me permito una incursión en el mismo, al tiempo que pido perdón a los invadidos sin siquiera saber quienes pueden ser.
Cada ser humano es uno e irrepetible; su vida es exclusivamente suya, igual que su dignidad y su libertad, siendo responsable de las tres, por lo que ha de vivir la primera responsablemente; ha de procurar en todo momento disfrutarla sin daño, tanto para él como para los demás y para su entorno; en ello está la clave de su felicidad, siendo la felicidad su máxima aspiración y el mayor de sus logros...si la alcanza.
No consiste la felicidad en la ausencia de contrariedades o de dolor, sino en saber asumir sus circunstancias como un ejercicio que fortalece el espíritu, cuya fortaleza constituye precísamente la base de la felicidad que se busca. Y no caben medias tintas. No resulta fácil, lógicamente, aceptar y asumir la contrariedad, de ahí su valor real en la vida de todo hombre.
El peor dolor no es el dolor físico, por insoportable que pueda parecer, sino la aflicción espiritual, porque la parte más noble y sensible del hombre no es precísamente el cúmulo orgánico de células materiales que conforman el edificio en que obra presa el alma, siendo ésta su esencia indestructible y, por ende, su mayor tesoro. Y por mucho que se deteriore la casa, con todo y resultar ruinosa, su habitante puede (y debe) permanecer cada vez más venusto.
No será el contrahecho el primer hombre deforme que dé una soberana lección de inteligencia , de bondad y hasta de alegría a quienes se creen completos.
Hay un momento en la vida de cualquier ser humano en que pasa de proyecto a realidad; ahí su existencia deja de ser parte de la vida de sus progenitores para pertenecerle en exclusiva y por entero, siendo preciso que, cuando toma conciencia de ello, los padres suelten la clavija del gobierno y permanezcan únicamente atentos a mantener abiertos los canales de comunicación que, voluntaria y libremente, el hijo desee que sigan en uso, haciendo así posible aconsejarle lo que ya no podrán imponerle. Y acertará el hijo que los mantenga disponibles.

Una conciencia en que cabe
lo que no debe caber
canta que su dueño sabe
lo que afirma no saber.
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