jueves, 5 de mayo de 2011

Sobre Bin Laden y su deceso.

Todo un proyecto de Califa yace en el mar.
Tumbémonos sobre la tierra caliente, bajo una parra, mirando las uvas (verdes) en espera de que vayan amarilleando; sintámonos felices en la inacción mientras el mundo en torno nuestro abunda en el monolítico hermetismo de un islamismo que se purifica a medida que depura los proyectos de una guerra santa indiscriminada para liberar las tierras de Alá (Al Andalus, por ejemplo) del usurpador infiel.
Sigamos nuestra despreocupada siesta al tiempo que enérgicamente reclamamos para los asesinos en serie (en masa) las garantías de unos derechos que ellos a nadie reconocen ni confieren y que no son sino una escala para el asalto más que previsto a la alegre y confiada ciudadela de las llamadas democracias occidentales, de origen cristiano y, como tal, para ellos demoniaco.
El papanatismo de la sempiterna progresía , ya menos omnipresente, ignorante y malquistada con USA, constituye un inconmensurable riesgo; no encarna un respeto al otro sino una rendición preventiva y cobarde, basada en el odio a lo que consideran una ideología de derechas y al miedo a las posibles represalias del mundo islámico; es un suicidio. Ahora bien, si alguien quiere suicidarse que lo haga, pero no me parece admisible que suicide a los demás.
Los americanos, con larga experiencia democrática y en la vivencia de un Estado de derecho, se han dado a sí mismos un sistema de convivencia garante de dignidades individuales, vidas y haciendas; se lo han dado a sí mismos e intentan extenderlo a los demás, equivocadamente cuando los presuntos beneficiarios ni lo quieren ni lo agradecen. Pero yo me pido respeto al mismo: ¡para mí lo quisiera yo!.
Y a estas alturas , cuando oigo hablar de los musulmanes moderados no puedo menos de preguntarme: ¿Dónde están los musulmanes moderados?. ¿ Porqué no les oimos pronunciarse?. Se limitan a tachar de error las acciones de quienes reprimen los actos de terrorismo mundial. Piden diálogo pero...¿con quien?, ¿sobre qué?. La presencia de musulmanes en todos (o casi todos) los conflictos mundiales de carácter étnico o cultural es fija.
Los cristianos no adolecemos de una maldad innata, eso está claro: ¿porqué el afán musulmán de destruirnos y de protestar violentamente cualquier tímida acción de defensa, que jamás son ofensivas de ayuda a otros cristianos perseguidos por el islam?.
La India, la ex Yugoslavia, Líbano, Turquía, Chipre, Chechenia, Irak, Indonesia, Filipinas, Sudán, Mauritania, Nigeria,Pakistán etc. son meridianos ejemplos de lo contrario.
Seamos prácticos, sensatos y algo astutos. No seamos papanatas...y agradezcamos el portazo que los americanos han dado, segura aunque inconscientemente, a la restauración del Califato. Si queremos continuar tumbados a la bartola bajo las hojas de parra al sol que más caliente hagámoslo...pero con un ojo bien abierto.


.-Flor de gardenia-.

Tan bella como una rosa
chiquitita y olorosa.
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