El mundo de las subvenciones clama al cielo, ¡qué repartos, santo dios!, ¡qué cuantías!, ¡qué distingos!. La arbitrariedad institucionalizada; la sisa quintaesenciada; la estafa depurada; el robo maestro. En todo caso la iniquidad cuasiperfecta. Y, además, legal.
Un ejemplo absolutamente actual de prevalencia del cargo con claro abuso de derecho, paradigmático aunque desgraciadamente no excepcional, es el de un tal Marcano, consejero de no sé qué , en la taifa santanderina (o cántabra que se dice ahora) , que ha tenido la caradura de pagar ¡40.000 euros! con el dinero llamado público (y que cada vez lo es más en el peor sentido de la palabra) cuya buena administración le ha sido confiada, a la abogada a que ha encargado su propia defensa frente a la acusación de ¡malversación! de que ya está siendo objeto por otros desfalcos anteriores.
¿ Y qué decir del Presidente del Gobierno cuyo grandísimo sueldo es cobrado para el puro ahorro ya que su beneficiario carga todos sus gastos corrientes (vacaciones incluídas) a cuenta de nuestros impuestos?. Y sin que nadie se lo afee al menos.
¿Quieres desfacer entuertos?
Pues salte de este camino,
si no será tu destino
la morada de los muertos.
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