Viejo refrán es ese con el que titulo esta nueva página. Y viene a cuento de lo que nos impresiona la apariencia de las cosas, hasta condicionar nuestro proceder e incluso el mundo de nuestros íntimos deseos. Quiero decir, y digo, que sólo virtud es nobleza, y si alguien se encumbra que lo haga a base de trabajo e inteligencia, con lo que se ganará la estima de todos ,más que quien hereda bienes y títulos sin merecimiento alguno por su parte.
Teniendo entre las manos, leyéndolo, un periódico tan cargado de historia y de prestigio como el ABC, medio de comunicación que, por el predicamento que le viene siendo atribuído por herencia de un quehacer antañón sin tacha, pudiera parecer inmune según a que fallos de bulto y entre cuyas líneas me distraigo a diario cazando gazapos, hoy he dado con uno que hace pensar al tiempo que aflorar la sonrisa.
A base de emplear profesionales del periodismo que lo saben todo sobre los mass media y poco o nada sobre sintaxis (su principal instrumento de trabajo), resultan eficacísimos creadores de paradojas como la que hoy me sobresaltó al obrar impresa en grueso titular y que reza La SGAE reclama a un muerto por error.
Magnífico diagnóstico. Pensé si el finado lo había sido por error médico. Pero no. ¿Cometió el error de muerte él solito?. Leído que hube el texto de la reseña me tranquilicé al enterarme de que no había sido el error la causa de la muerte sino la de la reclamación. Al individuo en cuestión le había llegado un requerimiento de pago a la SGAE (¡maldita sopa de siglas!) nueve años después de su defunción, supongo que tal deuda constituirá un fallido en vista de las circunstancias...aunque con la SGAE por medio igual la exaccción es instada ( por los 661 euros que por lo visto importa) el mismísimo día del juicio final o en el momento de la gloriosa resurrección de la carne.
Lo que no aclaraba la infausta noticia es dónde le fué presentada la reclamación en cuestión al veterano finado. Creo que lo más prudente ( y menos macabro) será no ahondar en este asunto en vista de que el puñetero diablo las carga...y anda suelto por ahí.
.-Paradoja-.
No sé si estoy o estaré,
¿qué sé realmente de mí?:
que soy sólamente un fuí
a la espera de un seré.
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Teniendo entre las manos, leyéndolo, un periódico tan cargado de historia y de prestigio como el ABC, medio de comunicación que, por el predicamento que le viene siendo atribuído por herencia de un quehacer antañón sin tacha, pudiera parecer inmune según a que fallos de bulto y entre cuyas líneas me distraigo a diario cazando gazapos, hoy he dado con uno que hace pensar al tiempo que aflorar la sonrisa.
A base de emplear profesionales del periodismo que lo saben todo sobre los mass media y poco o nada sobre sintaxis (su principal instrumento de trabajo), resultan eficacísimos creadores de paradojas como la que hoy me sobresaltó al obrar impresa en grueso titular y que reza La SGAE reclama a un muerto por error.
Magnífico diagnóstico. Pensé si el finado lo había sido por error médico. Pero no. ¿Cometió el error de muerte él solito?. Leído que hube el texto de la reseña me tranquilicé al enterarme de que no había sido el error la causa de la muerte sino la de la reclamación. Al individuo en cuestión le había llegado un requerimiento de pago a la SGAE (¡maldita sopa de siglas!) nueve años después de su defunción, supongo que tal deuda constituirá un fallido en vista de las circunstancias...aunque con la SGAE por medio igual la exaccción es instada ( por los 661 euros que por lo visto importa) el mismísimo día del juicio final o en el momento de la gloriosa resurrección de la carne.
Lo que no aclaraba la infausta noticia es dónde le fué presentada la reclamación en cuestión al veterano finado. Creo que lo más prudente ( y menos macabro) será no ahondar en este asunto en vista de que el puñetero diablo las carga...y anda suelto por ahí.
.-Paradoja-.
No sé si estoy o estaré,
¿qué sé realmente de mí?:
que soy sólamente un fuí
a la espera de un seré.
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