viernes, 4 de marzo de 2011

Sobrealbardaje.-

No me gustan las redundancias. Por ello, esta vez y sin que sirva de precedente voy a limitarme a reproducir palabras que no son mías pero sí son harto significativas, por lo que no convendría olvidarlas. Ahí van.

José Luis Rodriguez Zapatero en Túnez anteayer, ante una audiencia de dignatarios tunecinos que le superaba en ciencia, conciencia y decencia , a la que se enfrentó con el atrevimiento y desdén propios de un ignorante: La religión tiene que estar en el ámbito de lo privado. El Estado debe ser no confesional, esto hace más duradera y auténtica la democracia.

Declaración Universal de Derechos Humanos, Art. 18: Se garantizará a toda persona la libertad de manifestar su religión tanto en público como en privado.

Me ahorro la cita del cúmulo de textos internacionales que pretenden asegurar una auténtica democracia, proclamando el respeto a la libertad religiosa, y a su ejercicio público y privado, como uno de sus pilares fundamentales.

Entre nosotros ya ves:
El hombre reducido a nada
por quien nada es.
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