jueves, 24 de marzo de 2011

Piensa mal y...

Una especie de terremoto se desencadenó en el fértil creciente cuando el 18/12/2010 Mahammed Bou Aziz se suicidó en Túnez al haber concluído su carrera y no encontrar trabajo, propagándose sucesivamente a Barhéin, Yémen, Irán, Libia, Arabia, Marruecos y otros países casualmente musulmanes.
Las causas aparentes del seísmo son económicas y políticas: pobreza, hambre, paro, fracaso de las políticas económicas, aumento de las diferencias entre clases, regímenes autocráticos o tiránicos, ausencia de libertades, corrupción, falta de seguridad, conflictos confesionales, analfabetismo...
La causa última es religiosa. Es un movimiento hacia la unidad de los diferentes países musulmanes, del Islam, hacia la recuperación del Califato. La imparable polvareda la levantó el plan de refundación del Oriente según el proyecto de un Nuevo Oriente Medio.
Recordaré aquí las palabras del siempre avisado Benedicto XVI, a quien nunca duelen prendas, y que dice: " Pensemos en las grandes potencias de la historia de hoy, pensemos en los capitales anónimos que esclavizan al hombre, que ya no son algo del hombre sino un poder anónimo al que sirven los hombres, por el que los hombres son atormentados e, incluso, asesinados. Son un poder destructor que amenaza al mundo."
Ese , y no otro, es el meollo de la cuestión: el hombre (religioso ) se siente expoliado y humillado y quiere recuperar su dignidad pese a quien pese y, ante la existencia de grandes bloques, intenta rehacerse el gran refugio. En nombre de la más que difusa condición de ciudadano (¿quien podrá aclararme su significado?) se exige una solidaridad que anula al hombre, lo instrumentaliza, y fagocita su obra y sus logros, se lo come vivo espiritual y, al final, materialmente. Este anonadamiento del hombre que trabaja, idea, produce...en definitiva vale, apoyándose el sistema en el amasijo de quienes le parasitan y, en méritos de la mentira estadística, se lo tragan, produce desencanto, vacío moral y, finalmente, dimisión o explosiva rebeldía, que alguien capitaliza y encauza con los poderosísimos medios de manipulación social al servicio de sus fines, que son, creo, los geopolíticos a que aludo más arriba.
En esas estamos, con el resultado, hoy, de que el poder yace en tierrra, entre el polvo del camino, aparentemente abandonado a la espera de que alguien lo recoja y lo use para la recuperación de la utopía que fué (así se cree) y nunca más será. Esa es la luz que desde lo alto guia los sueños de los que, a la postre, resultarán nuevamente sorprendidos en su buena fe.

Tú, el que oculta su nido
pues teme que se lo invadan,
¿dónde encontrarás abrigo
cuando te quedes sin casa
y no tengas ni vecinos?.
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1 comentario:

  1. En el griterío general que es la actualidad mediática, resulta que ha sido aquí donde he encontrado la explicación a ese levantamiento general que los lerdos atribuyen a Facebook, como si la herramienta fuera el alma que la utiliza. Somos herederos de aquella memez de un tal MacLuhan que decía que "el medio es el mensaje" y que tuve que estudiar y repetir sin creer jamás...

    Álex

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