Hubo después una personificación con pregunta :¿no convendría dicha palabra como definición al Zapatero que preside el desgobierno de España?. Creo que sí, entre otras.
Opino (ignoro con que acierto) que el mentado aparece como hijo único, acomplejado en su preeminencia por serlo de un padre conocido (era asesor jurídico del ayuntamiento de León), en una pequeña ciudad de provincias; niño consentido y malcriado; niño caprichoso y torpón (como es de talla alta dijo que jugaba al baloncesto , se construyó una cancha en la Moncloa apenas llegó y la primera vez que intentó manejar el balón se rompió un dedo...y hasta ahora); más que indolente vago, mediocre que se hacía el listillo, que fué el hazmerreir de sus compañeros, blanco de todas las bromas, por lo que acumuló dosis explosivas de resentimiento, que recalentó durante doce años de absoluto silencio en el Congreso; niño acusica y, por ende, peligroso y de imposible relación con sus iguales , lo que le ha llevado a llamar para el papel de ministros a seres cláramente inferiores a él (¡y mira que es difícil!), y a mujeres endebles , con evidentísimas carencias en su formación.
Por todo lo dicho el niño aprendió pronto a disimular y a actuar por repentes como autodefensa, lo que ha hecho de su vida una pura mentira imprevisible, para nosotros trágica.
Y sí; se niega a crecer; cuando le surge un problema mira de largarlo, posponer su consideración; para él resolverlo consiste en perderlo de vista, aunque sea escondiéndolo. Vive inmerso en un yo no he sido permanente, por lo que jamás asume responsabilidades, acusando a la oposición de no arrimar el hombro, de no dar soluciones, de criticarle...¡a él que jamás tuvo conciencia de culpa de nada y además es el gobierno de una nación en la que ni cree!. ¿Para qué seguir?.
Se cree un tipo divino
con no sé qué de talante;
cuando le miro adivino
que sólo tengo delante
a un pijo zangolotino.
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Yo no creo que Zapatero sea un zangolotino. Tampoco un Maquiavelo, como se ha escrito por ahí. Simplemente, encarna el triunfo de la mediocridad que impera en este tiempo sonso que nos ha tocado. Ha llegado a presidente del Gobierno como podía haberse quedado en vendedor de coches de segunda mano. Su ventaja: ser más acomodaticio que nadie, o sea, no tener ningún valor más allá del medro. Como la mayoría de paisanos: agarran el cargo y la pasta sin preguntarse con honestidad si están capacitados para ello, mirad si no a la Pajín. Supongo que Zapatero hizo amigos oportunos en los momentos oportunos, y la política tramposa y mendaz de este país de lotófagos encontró su Pinocchio: y el serrín se transformó en magia. El azar de unas elecciones en las que le colocaron para estrellarse y que acabaron el golpe de Estado fue su hada madrina... Y ¡hale hop! te lo juro, que a Zapatero le han hecho presidente. Y no hay más. Ahora el iluminado, la excrecencia de esta sociedad enferma, manda. Así de absurdo es el mundo. No lo creamos tan complicado.
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