Ese fué Dios. El lo hizo todo bien. Y vió que todo era bueno. Pero el hombre pronto introdujo el mal abusando. o malusando. de la libertad que le había sido concedida. El gran don del libre albedrío fué causa de la pérdida del paraíso, es decir, de la inocencia, de la felicidad. Pero yo no soy ni un predicador religioso ni un analista político, lo que no me impide opinar que el hombre al abrir la puerta a la posibilidad del mal la abrió a la libertad y a la responsabilidad.
El hombre cambia la naturaleza y, como no es perfecto, puede estropear la obra de Dios...y la estropea. Por eso podemos merecer, porque pudiendo obrar el mal nos decidimos por evitarlo.
Llegado aquí, y tras atenta mirada a lo que me rodea, vengo a colegir que tenemos la oportunidad de atesorar méritos sin cuento, dado el estado de degradación en que ha conseguido sumirnos la oligarquía rapaz que copa toda posibilidad de dirigir nuestro rebaño, y que, monopolizadora del total elenco en la única comedia de la vida, asume todos los papeles del reparto salvo el de pagano, que nos lo reserva a quienes siendo los más somos los más codiciables, y con la particularidad de que, a pesar de nuestra condición de paganos como digo, no se nos reconoce el derecho a ser espectadores, vedándonos la contemplación del verdadero discurrir de la representación y forzándonos a contemplar una sesión virtual de la misma mientras la mentada oligarquía rapaz esquilma sin escrúpulo nuestra riqueza.
Sobre la piedra que me sirve de asiento al borde del camino me mantengo despierto gracias a su incomodidad. Y miro, y veo. Y pienso que ante tanta codicia degradante como gravita sobre nuestras cabezas y en el sanctasantorum de nuestros bolsillos, desde los que se trasiega a la bolsa de los que nos quieren sucios y tontos lo que no se debe mediante impuestos, multas y demás descaradas gabelas, lo único que cabría hacer para compensar(permítaseme ser utópico) es un REARME MORAL :
-1º-. Para quienes se las dan de ser nuestros repesentantes políticos , los que nos gobiernan y los que estan en la oposición.
2º-. Para las organizaciones internacionales: hasta la ONU debería dar ejemplo de virtud pública y compromiso moral.
3º-. Para las sociedades civiles: su coraje y fortaleza de espíritu no debe sustituirse por la superioridad tecnológica, el armamento sofisticado y la depurada táctica militar.
Mientras el rearme moral no se produzca no podremos ni soñar con la prevalencia o restitución de la primacía de nuestra cultura. Lloremos por ella y por la civilización que la ha venido sustentando, medio muerta ya a manos de quienes vienen explotando para satisfacción de su codicia lo más sórdido del inconsciente colectivo. Somos pequeños pero no pocos: creo que hemos de levantarnos sobre nuestra digna pequeñez honda en mano.
Tú crees que yo soy pequeño
y en ese error está el quid:
la pequeñez forjó el sueño
que hizo un gran rey de David.
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El hombre cambia la naturaleza y, como no es perfecto, puede estropear la obra de Dios...y la estropea. Por eso podemos merecer, porque pudiendo obrar el mal nos decidimos por evitarlo.
Llegado aquí, y tras atenta mirada a lo que me rodea, vengo a colegir que tenemos la oportunidad de atesorar méritos sin cuento, dado el estado de degradación en que ha conseguido sumirnos la oligarquía rapaz que copa toda posibilidad de dirigir nuestro rebaño, y que, monopolizadora del total elenco en la única comedia de la vida, asume todos los papeles del reparto salvo el de pagano, que nos lo reserva a quienes siendo los más somos los más codiciables, y con la particularidad de que, a pesar de nuestra condición de paganos como digo, no se nos reconoce el derecho a ser espectadores, vedándonos la contemplación del verdadero discurrir de la representación y forzándonos a contemplar una sesión virtual de la misma mientras la mentada oligarquía rapaz esquilma sin escrúpulo nuestra riqueza.
Sobre la piedra que me sirve de asiento al borde del camino me mantengo despierto gracias a su incomodidad. Y miro, y veo. Y pienso que ante tanta codicia degradante como gravita sobre nuestras cabezas y en el sanctasantorum de nuestros bolsillos, desde los que se trasiega a la bolsa de los que nos quieren sucios y tontos lo que no se debe mediante impuestos, multas y demás descaradas gabelas, lo único que cabría hacer para compensar(permítaseme ser utópico) es un REARME MORAL :
-1º-. Para quienes se las dan de ser nuestros repesentantes políticos , los que nos gobiernan y los que estan en la oposición.
2º-. Para las organizaciones internacionales: hasta la ONU debería dar ejemplo de virtud pública y compromiso moral.
3º-. Para las sociedades civiles: su coraje y fortaleza de espíritu no debe sustituirse por la superioridad tecnológica, el armamento sofisticado y la depurada táctica militar.
Mientras el rearme moral no se produzca no podremos ni soñar con la prevalencia o restitución de la primacía de nuestra cultura. Lloremos por ella y por la civilización que la ha venido sustentando, medio muerta ya a manos de quienes vienen explotando para satisfacción de su codicia lo más sórdido del inconsciente colectivo. Somos pequeños pero no pocos: creo que hemos de levantarnos sobre nuestra digna pequeñez honda en mano.
Tú crees que yo soy pequeño
y en ese error está el quid:
la pequeñez forjó el sueño
que hizo un gran rey de David.
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