domingo, 28 de noviembre de 2010

Samaniego y yo.

Fábula II.-
Esta fábula, que llamaba al trabajo y al ahorro, ha quedado a todas luces desfasada (obsoleta, como hoy gusta decir). Sus personajes se movían en un ambiente pre-sociata ya desaparecido, por lo que se han de reciclar o complementar hasta situarlos en el día de hoy, para que resulten arquetípicos y ejemplarizantes. En definitiva, hay que actualizar el relato. Lo intentaré introduciendo un cuarto movimiento en la sinfonía.

La cigarra y la hormiga.

Cantando la cigarra
pasó el verano entero,
sin hacer provisiones
allá para el invierno;
los fríos la obligaron
a guardar el silencio
y a acogerse al abrigo
de su estrecho aposento.
Vióse desproveída
del precioso sustento:
sin mosca, sin gusano,
sin trigo, sin centeno.

Habitaba la hormiga
allí tabique enmedio,
y con mil expresiones
de atención y respeto
la dijo: "Doña hormiga,
pues que en vuestro granero
sobran las provisiones
para vuestro alimento,
prestad alguna cosa
con que viva este invierno
esta triste cigarra,
que alegre en otro tiempo,
nunca conoció el daño,
nunca supo temerlo.
No dudéis en prestarme;
que fielmente prometo
pagaros con ganancias,
por el nombre que tengo".

La codiciosa hormiga
respondió con denuedo,
ocultando a la espalda
las llaves del granero:
"¡Yo prestar lo que gano
con un trabajo inmenso!
Dime, pues, holgazana,
¿qué has hecho en el buen tiempo?".
"Yo, dijo la cigarra,
a todo pasajero
cantaba alegremente,
sin cesar un momento."
"¡Hola! ¿con que cantabas
cuando yo andaba al remo?
Pues ahora, que yo como,
baila, pese a tu cuerpo."

Trompicando terrones,
pisoteándolo todo,
oliscando las hojas,
husmeando lacias flores,
llega el hormiguero oso;
el tacurú despanzurra;
bamboleando el morro
se come las hormigas,
y con sus garras duras
la despensa derrama,
llenándose la tripa
la inconsciente cigarra.
Que siempre brutos truecan
ahorros en miseria,
la virtud en pereza,
y en caos la inteligencia.
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viernes, 26 de noviembre de 2010

Fictio iuris.

Cada día que pasa me duelen más las carnes porque me las están royendo; aunque me roan por dentro; me roen a base de dar muerdos a mi patrimonio (que ya no onece) y a mi libertad; me dejan sin suelo hasta dejarme a punto de perder el equilibrio y caer por el insondable agujero que han practicado bajo mis pies unos incapaces que accedieron al mundo de la política para hacerse fotos, sin oficio ni beneficio previos, y que no fueron seleccionados por criterios de mérito o capacidad, sino por los de paridad y amiguismo, siendo reconocidos insolventes intelectuales y morales, cuyas ocurrencias se vieron aplaudidas y jaleadas, mientras perpetraban destrozos difícilmente reparables con la complicidad de ávidos y periféricos iconoclastas.
Así el sol de mi diaria felicidad no íntima se está poniendo, y lo hace cayendo al vacío entre negruras, desesperanzas y amenazas de hambre. Hay quien me nota pesimista, y me lo dice; pero... ¿cómo no estarlo aún sin serlo?.
Mis días ya no son míos. Habría querido , de perderla, perder mi libertad a manos de quien hiciera de ella algo positivo si no santo; me niego a verla tirada en la calle del más soez totalitarismo para que la pisoteen el ateísmo, la mentira, la promiscuidad y el deshonor.
Soy ya viejo y entre innúmeros viejos vivo. Ennoblecen mi vida cuatro hijos y catorce nietos en una sociedad que se muere por falta de futuro; porque el futuro es los hijos, y los índices de natalidad de este país materialista,egoísta, hedonista y miope hasta casi la ceguera y el suicidio está en un mísero 1,2, cuando el recambio generacional requiere un mínimo del 2,1, y se revuelca en un sistema que ha condenado a la familia (único nido en el que dar a los hijos el calor que requieren para serlo) a su desestructuración y consiguiente indefectible decadencia.
¿Estoy pesimista?: ¡por fuerza!, máxime cuando carezco ya de capacidad de resistencia o maniobra.

.-Tiempo-.
El real presente iluminando el alma
del hombre que, a fuer de sentirse fuerte,
en curso de la vida ve la muerte
y de la muerte entrégase a la calma.

Hoy, mañana, ayer y luego empalma
tentando la fortuna, con la suerte
de quien, mirando alrededor, advierte
que tiempo, aunque no es, todo lo ensalma.

Pues fuérase milagro declarado
que, desde nacer, ansiando eternidad
ella no terminare por ser suya;

tiempo quieto que en su pura unicidad
deviene niebla real, instante cuya
irrealidad le tiene trastornado.
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domingo, 21 de noviembre de 2010

Conformistas y suicidas.

O todos suicidas: Unos en acto y otros a plazo. Pero todos en trance de acabar consigo mismos. Leo en los papeles que en el año 2.009 se perpetraron en España (con perdón) 3.650 suicidios, cuyo fruto fué el doble de víctimas que las cosechadas en las carreteras. Nada con sifón.
El suicidio figuró en nuestro código penal como delito hasta hace muy poco; era un delito imposible, o de imposible persecución, ya que sólo podía castigarse en grado de tentativa, inducción o colaboración debido a la fuga eficaz del autor directo a lugar de asilo no alcanzable por la autoridad judicial ni cualquier otra legalmente constituída. Eso debió ser lo que movió a la antedicha a eliminarlo de su código ya que no podía hacerlo de la vida; por el contrario, parece que en la vida, la ha venido fomentando y, paradógicamente, se va multiplicando.
Y es que la vida, esta vida nuestra, es ya un verdadero asquito que amenaza con desembocar en pocilga sin la presencia de sus lógicos y sápidos ocupantes, una lagareta para refocilo de los devoradores de detritus, currucas y consagrados al avío de mapamundis ad majorem gloriam caesaris. Los que orgasman votando. ¿Follando podrá cambiarse el gobierno?.
Estamos inmersos en una imparable hemorragia de libertad con el aplauso de casi todos. Conformistas-suicidas. Se nos prohibe correr, viajar a asiento libre, denostar de los ciclistas y de los perros cagones, se nos prohibe beber, hablar en según qué idioma, fumar, correr toros, comer según qué bollos, defender según qué ideas o creencias. Y siempre por nuestro bien, por nuestra seguridad, por nuestra salud o por nuestros derechos o contraderechos. Nos quieren contrahechos.
Pero lo más grave no es esa deriva liberticida en sí, sino que ésta cuente con un asentimiento generalizado; porque cada uno celebra la mordida a la libertad del otro sin caer en la cuenta de que cuando llegue la de la suya nadie habrá que le ayude a esquivarla.
Nos quieren hombres (no, hombres no) seres sin; sin enfermedades, sin apetitos (salvo el sexual), sin imperfecciones, cualidades que definirá su ley, su norma, su ocurrencia.
La libertad se está quedando sin espacio y llega el hombre/mujer light, solo, aislado, democratizado, controlado por quien controle los cada vez más técnicamente perfectos medios de control en manos del Estado (nadie con nombre que, por otra parte, exige un incondicional respeto).
Caminemos todos juntos, y yo el primero, hacia el hombre democrático/a. Amén. No, O.K.

El horizonte se estira
y el cielo me cae encima;
no me recome la estima
ni extravía la alta mira.

Sé que soy mi propia hechura
y he de llegar donde y cuando
mi mismo yo aseste el mando
que a mi andar da derechura.
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martes, 16 de noviembre de 2010

El Separado

¿Soy un separatista?: no. ¿Acaso soy un separador?: tampoco. Lo que creo que sí soy es sencillamente un separado.
De la sociedad en general y de la polis en particular. Al estilo de que lo era, por ejemplo, Josep Pla, el catalán del Ampurdan que decía, con toda la sorna del mundo, Jo no sóc separatista. Sóc separat.
De los territorios a los que se adjudica dignidad, lengua, derechos, cobro y pago de impuestos.
De las bocas que vomitan gusarapos desde estrados que pagamos los demás; de las mentes agusanadas o avellanadas por desuso; de los corazones podridos por el odio, la avaricia, la cobardía que llaman prudencia, la sumisión que sueñan virtud, el matonismo partidista y la vileza bellotuna.
Sóc un separat. No me va el circo; ni la antihistoria. Ni los cómicos de la legua pontificales, ni las payasadas para untar pan, ni los jardineros metidos a teólogos, ni los teósofos de jardin, ni la justicia galápago.
¡Coño, qué tropa!. La de esa Cataluña de gentes ensimismadas que, con la barretina encasquetada hasta las cejas, la han convertido en la pista central de un circo de saltimbanquis de plazuela, con cabra pasalasoga que sube y baja a una silla que no es silla sino escalerilla desvencijada y sin plataforma final, para que el viejo chucho trepe, se despeñe y se descuerne , quebrándose los cuernos que no tiene. Esperpento ultramodernista que se retroalimenta de su propia realidad virtual.
Sóc un separat. Un suelto. Un suelto que bien se lame porque nunca se perdió a sí mismo y, por ende, no tiene porqué reencontrarse; que ni cree en milongas nacionalistas, ni tiene sentimiento alguno pancista alentado por el miedo a perder la trinchera que esconde y cela el más puro, crudo y real fascismo: el que aspira a dominar las conciencias.

La tribu ya no me basta;
quiero volar de mi otero
hasta do la mente alcanza,
donde no llega el sendero;
quiero irme volando hasta
donde habita la esperanza.
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lunes, 15 de noviembre de 2010

Todos los padres son tontos menos el Padre Eterno.

El Papa alertó a España mientras volaba hacia Santiago de Compostela y la España oficial se lo tomó a mal, ciega como anda en su destructiva radicalidad. Dijo: "El renacimiento del catolicismo en la época moderna se produjo, sobre todo, gracias a España, con figuras como San Ignacio, Santa Teresa o San Juan de Avila..pero también es cierto que en España nacieron una laicidad, un anticlericalismo fuerte y agresivo, como pudimos ver en los años treinta del pasado siglo. Esta disputa ha vuelto a reproducirse de nuevo en la España actual". Los ejemplos están en la mente de todos por ser de rabiosa actualidad.
A partir de 1931 se produjo una tensión social muy fuerte que está entre las causas de la caída de la peseta y de las inversiones, con la consiguiente fuga de capitales.
En Francia ya se había dado el fenómeno en abril de 1898, con la política anticlerical radicalizada que llevó consigo una masiva fuga de capitales de la que se benefició, precísamente, España.
Siguió el actual Papa alertando, ahora desde Barcelona, y exhortando a España a que proteja la familia, la vida desde la concepción y la natalidad para tutelar el Estado de Bienestar evitando que se erosione hasta desaparecer. Justo lo contrario de lo que se viene haciendo y predicando desde los espúreos púlpitos malditos del poder. Pide el Pontífice que la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente, para que no sea vista como una carga y cimente la regeneración tanto moral como económica.
Puede afirmarse que todo el entramado socioeconómico español está en grave peligro y la política que se sigue agravará la negativa realidad que ya existe, y que se evidencia, entre otros detalles en el que sigue:
a) Que nuestra economía tiene "plomo en las alas", por cuanto: el número de mujeres en edad fértil en 1980 era de 7.669.800 y en 2010 de sólo 3.163.793, y
b) Que en el segmento poblacional que va de 25 a 35 años de edad hay en 2010 un 15% menos que en el año 2000, y se prevé una disminución anual del 3% hasta el 2020.
¿Quien comprará viviendas, o demandará automóviles, neveras, pan y... etc en un próximo futuro ?.
Por lo que bien puede afirmarse que no atender a las palabras de Benedicto XVI constituye una enorme irresponsabilidad, no sólo desde el punto de vista moral sino también económico.

El faro que a tí te alumbra
previene mis tropezones;
si apagas por que tropiece
verás con gran pesadumbre
que te hartas de coscorrones
antes que a darlos yo empiece.
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martes, 9 de noviembre de 2010

Jeremiadas

¿Habrá algo que estas amebas no fagociten?. No quería ver cómo al Papa se la jugaban sin que, inocente, lo percibiera. ¡Y bien a la vista estuvo!.
No quería yo ver por televisión el transcurso de la visita papal por una Barcelona trufada por el rampante nacionalismo eclesial, con el que no quería toparme ni mediando el televisor, pero está escrito que sólo me libraré de él por la muerte; la mía claro.
Y así fué como no pudiendo resistir la tentación de contemplar el maravilloso espectáculo que constituye el rito de consagración de una basílica, conecté en mi televisor la emisora de Intereconomía a fin de admirar la unción del altar con el crisma que, entre los clásicos latines, había de derramar la mano del Papa .
¿Ahí estaba!. El nacionalismo insidioso, solapado, hipocritón y miope, tan ambicioso como cobarde, cruel y corto de entendederas, había arañado en el frontis del altar de durísima y lujosísima piedra (dicen que pórfido traido del Irán) una visible cruz sobre una disimulada señera que en aparente acto de eclosión estaba presidiendo la ceremonia e instalándose para la eternidad soñada por los malandrines que burlaban una vez más, con la ostentación y la avaricia, el espíritu que animó al imaginador del templo, muerto en el anonimato, sobre una vía de tranvía, con unos céntimos y un puñado de frutos secos en el bolsillo por toda fortuna material.
Harto como estoy de ver a esos camaleones reptar por todas las rinconadas me fuí de la televisión con mi nausea imaginando cómo estarían gozando en su negro interior los autores de esa nueva felonía mientras el lelelí del moro galopa ya desde lo que queda del delta del Llobregat hasta sus fuentes y el hueso de la verdadera Cataluña se deshace cariado por el hedonismo y el relativismo moral que sus raptores se niegan a ver.

-.CAINITAS.-
Al hombre, que en su alma lleva escrito
el lema de su alta dignidad primera
como hijo de Dios, nunca altanera
posesión idolátrica de un mito

de colorín con sueños de paisito
valor le añadió, más fué quimera
sin más corporeidad que la de rito
de falsa religión, tan patriotera

como lejana del divino grito
que Jesús muriente en la cruz era
del regreso al Padre ya a la espera.

Jamás hombre cabal haría un hito
de patria, guión, color, lengua o bandera
que en él nuevo Caín dejase inscrito.

(
pasado por fax al Cardenal Carles, Arzobispo
de Barcelona el 6/6/2000,aludiendo al logotipo
del arzobispado : una cruz arropada en una
señera).

lunes, 8 de noviembre de 2010

Ab inferis

Yo he visto ayer, por televisión, a Judas. Ya le conocía pero hacía tiempo que no me topaba con él tan de cerca. He visto a los idólatras que lo encarnan sitiar al Papa. La sombra maléfica de Judas intentando opacar la clarísima estela que a su paso iba dejando un hombre santo y sabio; intentando capitalizar, como respaldo a sus criminosas tesis identitarias, la visita de pastor universal de Benedicto XVI a Cataluña dentro de España.
Judas se colgó de un árbol incapaz de encajar su enorme fiasco al comprobar que el lider político, el caudillo liberador del pueblo judío que él buscaba en el Cristo era sólo una víctima propiciatoria dispuesta a morir por la salvación del hombre, despejando el camino de cada hombre hacia el Dios que a todos ama, romanos y judíos. Y le vendió y, al venderlo, hizo posible el cumplimiento de las escrituras y el proceso de salvación que no entendía; y tras intuirlo se quitó la vida, lo que implica un cierto, aunque errado, arrepentimiento que yo no he visto ni veo en los Judas nacionalistas décimonónicos, que son más condenables que su arquetipo ya que ansían el poder temporal no para hacer libres sino para crear esclavos y garantizarse su explotación, henchidos de soberbia y sin lugar para el arrepentimiento.

(Zapatero se fué de repente a Afganistán)

Zapaterín se nos marchó,
desatentado y altivo,
corriendito hacia la guerra.
Calzó chaleco antibalas
que nunca le protegiera
de la límpida palabra
del sabio que acá llegó
a soldar nuestro destino,
con alma magna y abierta,
a la familia sagrada.
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domingo, 7 de noviembre de 2010

Con la diligencia de un buen padre de familia

Hermosa y significante expresión del derecho antigüo que exigía cuidado y celo en el tratamiento de las cosas, bienes o derechos ajenos confiados a nuestra vigilancia o uso. ¿A qué suena ahora?. A sandez, o mejor, a nada: simple y llanamente no suena.
Bordeaba yo en sereno paseo la segunda playa del Sardinero, en compañía de uno de los varios amigos ocasionales que he venido haciendo a lo largo del verano mientras mi mujer gozaba directamente del mar en la playa primera, cuando dimos en comentar la actualidad, tanto política como económica, y dió la conversación en el despilfarro de fondos en que incurren las administraciones de todo tipo en las distintas taifas españolas.
Convinimos pronto, mi interlocutor y yo, en que mucho se debía a la desaparición del vocabulario (e ideario) socialista de los conceptos básicos, lo que prácticamente garantiza la imprudencia ,si no la infidelidad en la custodia de los fondos a dichas administraciones confiados por el común, y que quienes están al frente de las mismas llegan a confundir con su propio patrimonio pero que, curiosamente, tratan con muchísimo más desahogo en el gasto que su peculio.
Entre los conceptos desaparecidos del ideario sociogobernante están, por ejemplo: Diligencia ,absolutamente desconocido. Padre: subsistente sólo en la acepción de progenitor. Familia: éste es hasta tabú por desfasado y aburrido; subsistente únicamente para designar las monoparentales, las constituídas por parejas homosexuales y las mafiosas.
Mi compañero y yo incurríamos en un cierto pesimismo en nuestros comentarios y apreciaciones sobre el tema, considerando la redención de nuestra sociedad punto menos que imposible salvo pronta e improbable reacción dada la casi absoluta ausencia de valores en que chapotea. Y vinimos a concluir lo siguiente.
Puesto que ninguna civilización (lección de la Historia) puede vivir sin un valor supremo, echemos mano de nuestro innato sentido de trascendencia y pidamos a Dios (con la debida humildad que nos hará reconocer nuestras carencias) luz suficiente para reencontrar valores fundamentales como el de esfuerzo , el de respeto , el de libertad , el de responsabilidad y el de honestidad en el trabajo intelectual ; y tras dirigir el petitum al Supremo Hacedor pongámonos a trabajar (y luchar) para facilitar la recuperación de aquellos, para allanar el camino de su llegada.

Cuando el aire se oscurece
y todo se desdibuja,
el suave viento endurece
y enloquece hasta la aguja
de marear, y mi vuelo
se hace raso e indeciso
,
lo que no tengo y preciso,
lo que, pobre, más anhelo
es luz del séptimo cielo.
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viernes, 5 de noviembre de 2010

Gallus cantat quiquiriqui

Mañana llegará a España el sabio Papa Benedicto XVI, que será manipulado, vejado, adulado, quizás agredido. Y yo manifiesto con él ,humildemente, que eso ocurre porque topa con el peor enemigo de la inteligencia, a la que él dignísimamente representa, el relativismo.
El relativismo, es decir, el dejarse llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina y que parece ser hoy la única actitud adecuada, mientras se tilda de fundamentalista a quien tiene una idea o fe claras. Se ha entronizado una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como única medida el propio yo y sus antojos. Es la utopía relativista de la libertad sin verdad, esto es, sin valores y verdades objetivas que tutelar.
Lo cual no es más que decadencia cultural y antropológica, que camina hacia un totalitarismo ya sea abierto o insidioso. En estas aguas que empiezan a estar indudablemente podridas navegará la nave de San Pedro: ya veremos cuán sucia sale.

Se ha hundido el Puente del Diablo.- (De los periódicos)


Al puente de Don Diablo
que se hallaba en Cueto o Cueta
ya se lo llevó pateta.
Manoseando el vocablo
se preñó hasta la palabra
sin atender que el que labra
su obra rompe si le peta.
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