Mañana llegará a España el sabio Papa Benedicto XVI, que será manipulado, vejado, adulado, quizás agredido. Y yo manifiesto con él ,humildemente, que eso ocurre porque topa con el peor enemigo de la inteligencia, a la que él dignísimamente representa, el relativismo.
El relativismo, es decir, el dejarse llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina y que parece ser hoy la única actitud adecuada, mientras se tilda de fundamentalista a quien tiene una idea o fe claras. Se ha entronizado una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como única medida el propio yo y sus antojos. Es la utopía relativista de la libertad sin verdad, esto es, sin valores y verdades objetivas que tutelar.Lo cual no es más que decadencia cultural y antropológica, que camina hacia un totalitarismo ya sea abierto o insidioso. En estas aguas que empiezan a estar indudablemente podridas navegará la nave de San Pedro: ya veremos cuán sucia sale.
Se ha hundido el Puente del Diablo.- (De los periódicos)
Al puente de Don Diablo
que se hallaba en Cueto o Cueta
ya se lo llevó pateta.
Manoseando el vocablo
se preñó hasta la palabra
sin atender que el que labra
su obra rompe si le peta.
-------------------------------

Yo he deseado, que me perdone Dios, que el Papa sufra un atentado, leve eso sí, pero de suficiente relieve para que las imágenes den la vuelta al mundo y se conozca el verdadero rostro de la tolerante Cataluña, la podredumbre que fluye bajo la costra de maquillaje. El Papa en el reino de la mentira, en el paraíso de la injusticia institucionalizada, en el nido de la serpiente. ¡Qué triste desde el agujero la imagen resplandeciente de la Sagrada Familia elevándose al cielo!
ResponderEliminar