sábado, 29 de enero de 2011

Calamidades comunitarias.

He leído en los papeles que España luce ante el mundo una panoplia con 4.696.600 españoles en edad de trabajar que están echando pan a los peces a falta de más digna tarea, y que lo hacen en un río deshabitado, que arrastra las asquerosidades nacidas entre los muslos de unos ministros y ministras que son una pura ruina moral, llegados ahí bajo el paraguas de un partido político nacido del odio y renacido de la mentira, que se hizo con el poder en el río revuelto de una hecatombe salida de las alcantarillas en un Madrid pasmado.
Leí la noticia oficial y se me encogió el alma. Me dolió la inteligencia ante el espectáculo de un país que fué muy grande y se halla postrado por la poquedad que le insuflan falsos profetas so pretexto de democracias figuradas a la medida de sus peores enemigos. Me duele en los adentros ver que, lepra moral aparte, los incapaces que nos dirigen al desastre absoluto están, encima, poseídos por una soberbia que desde luego ni genera trabajo ni amasa pan. Eso sí, se cuidan muy mucho de llevárselo crudo y abundante con una mano mientras con la otra se afanan en construir el refugio político-antijurídico que les garantice (a ellos y sus cómplices) la impunidad al cese honradamente previsible , y que tal vez resulte irreal por impedirlo el enésimo golpe de Estado cuyo estruendo, aún lejano, ya se oye, que impedirá la celebración de elecciones o subvertirá su resultado.
Además de los mencionados parados, y de los quietos, leo que hay 1.328.000 hogares sin ingresos ni subsidios (¡Dios!) ; uno se los imagina refugiados de la intermperie absoluta en una economía sumergida y de supervivencia, que está impidiendo la explosión social a que en pura lógica nos abocaría una realidad de la que se ríen a mandíbula batiente las hienas ,incapaces de compasión, que pueblan los puestos de mando y control de este nuestro desgraciadísimo país, en el que cada día será más dificil ver el sol.
Bien pueden tramar chambas los gobiernillos, el gobiernazo, los sindicatos y demás ralea dedicada a inocular mentiras que adormezcan un cuerpo social ya inerte, en una España que, con la institución familiar ya en las últimas, no es más que un desordenado montón de individuos descoyuntados, sin substancia, hoy por hoy ya sin tuétano en los huesos.

.-Zapadero-.
Hace tiempo que te veo
Don Opas, Cain y Judas,
mucho hace que entreveo
que toda la verdad mudas:

mierda que abona tus fines.
Esperpento desalmado
puede que a escondidas mines
lo mejor que hayan creado

más de mil generaciones...
pero no serás tan guapo
para esquivar el sopapo
que te darán por...riñones.
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viernes, 28 de enero de 2011

Diálogos abstrusos.

- Oiga, nuestra conversación me lleva a la conclusión de que Vd. es un hombre culto. Hemos agotado ya los tópicos. ¿Porqué no hablamos de algo más enjundioso?
- ¿De qué le parece a Vd que hablemos ante esta marina que hace de nuestros ojos un lujo impagable?. ¿De qué profundidad se puede hablar ante este hermosísimo mar sino de la suya?.
- Me va a perdonar si le incomodo pero hay un tema que últimamente...me inquieta, no digo que me obsesione, pero casi. Es el de la muerte; no la entiendo...
- No me extraña que no se aclare con semejante materia ya que la muerte es la mayor de las paradojas a mi juicio. Va a salir Vd. del asunto como entra en él. Pero vamos allá.
La muerte es el no ser. Es la ausencia de vida. Es el dorso del espejo. Se ha de hablar de ella en negativo. La muerte es para no ser. Es la no vida que hace posible la continuidad de la vida.
Para nosotros, los cristianos, la muerte no es sino la puerta que da paso de una vida a otra vida. De la vida temporal, material y finita a la vida eterna en la casa del padre, a la presencia de Dios. De la materialidad a la espiritualidad. Es el paso hacia la fusión con el espíritu puro. El tránsito al paraíso. El regreso a Dios superada la prueba en que estamos inmersos; es la sombra que da paso a la luz definitiva.La seguridad por antonomasia. Lo único que no falla.
La muerte, en definitiva, nos ayuda a culminar el trueque más ventajoso que llevaremos a cabo (me encanta pensarlo así) pues, por su mediación, cambiamos un mundo archilimitado por otro sin dimensiones, sombra por luz, egoismos y miedos por su definitiva ausencia.
No se crea que yo pienso que el mundo en que nos hallamos sea malo ("y Dios vió que todo era bueno"), no : es apropiado para forjarnos y probarnos, para merecer el que nos aguarda, no es un mundo indeseable pero tampoco es nuestro ni definitivo, y la muerte nos lo recuerda y demuestra, debemos agradecérselo. Esta vida nos ofrece amor, hermosísimos sentimientos, tiene colorido, pero también sufre fríos y hambres y desamores : no es el paraíso .
-Mire Vd. ese mar, el cielo que le presta el color, ese cormorán volando raudo a un palmo del agua... la gente que pasea...los ciclistas (¡no, esos no!), hay mucho bueno...aunque limitado y...precísamente mortal.

Igual que una muerte en cruz
fué para nosotros vida,
así, viniendo escondida
la muerte en sus paradojas,
y siendo ausencia de luz,
te alumbra para que escojas
los lances de tu partida.
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jueves, 27 de enero de 2011

Del miedo.

No soy filósofo, ni teólogo, ni literato...¡ni nada!. Soy un diletante en lo del escribir que se desliza por el tobogán del pensamiento con la vana esperanza de invitar a otros a seguirme, sin saber siquiera si lo consigo, que es lo mejor del caso. Y hoy me surge un tema de mucho calado.
-Déjame guiarte hacia la libertad!.
-Tengo mucho miedo...
Ofrecimiento y respuesta.
El miedo ni es mucho ni poco...es siempre miedo. Puede superarse o no. Pero es sólo miedo.
El exceso de miedo puede llamarse cobardía, al igual que el exceso de valor se llama temeridad. Y así como el valor genera esperanza, la cobardía conduce al resentimiento que lleva a imputar al excelente la responsabilidad de nuestras propias lacras.
He ahí como el miedo resulta destructivo no sólo para quien se deja dominar por él sino también para su entorno, y muy especialmente para el valiente y aún para el prudente, a quien se intenta anular aireando el mal ejemplo del temerario.
El miedo es el padre de la cobardía y del resentimiento y primo hermano de la envidia.
Aunque a veces se acompañan no son lo mismo el miedo y la indecisión , o duda metódica.
Al héroe, máxima expresión del valiente, se le muestra, se le expone y se le propone como ejemplo a seguir. Al cobarde se le esconde y ello puede generar el tipo de cobardía más peligroso y reprobable por su capacidad de crueldad ilimitada: se trata de la que poseía a los directores de los campos de concentración nazis p.e.
Una faceta del miedo es la pusilanimidad , que no es sino consciencia de la propia limitación; pusilánime es, por ejemplo, el políticamente correcto, que acaba viviendo escondido en su propio vacío. El prudente, en cambio, introduce en su quehacer la economía de costes, pudiendo muy bien estar la prudencia al servicio del coraje .
En el coraje residen toda la grandeza y toda la miseria. Ser corajudo implica tener conciencia del freno en el obrar y actuar sin pusilanimidad y sin exceso de valor. Me parece que conviene recordar aquí las palabras de Horacio (el gran poeta latino): "Quien vive temeroso nunca será libre", que enlazan con mi invitación del principio ; y las de Unamuno: "No cabe el orgulla entre haraganes".
Y, para terminar (tras recordar el capítulo XX del Quijote, o aventura de los batanes) me pregunto:¿Somos predominantemente cobardes los españoles a pesar de las gestas de no pocos? ¿Somos Quijotes o Sanchos?. Estoy convencido de que los españoles no somos sino Sanchos con fama de Quijotes.

Si vamos por el camino
de miedo muertos,
ha de ser nuestro destino
fracasos ciertos.
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miércoles, 26 de enero de 2011

Mirando arriba.

Porque eres amor
te amamos.

Por ser justo
te tememos.

Por tu bondad
te ofendemos.

Por tu poder
te admiramos.

De tu omnisciencia
bebemos.

Tu omnipotencia
olvidamos.

De tu misericordia
abusamos.

Pues sabes nuestra pereza
busca en nuestros corazones
cuales sean las intenciones
y olvida nuestra vileza.
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lunes, 24 de enero de 2011

De felicitate.

Todos los hombres deseamos ser felices pero, como pensaba un tal Sócrates, sólo el sabio es bueno y sólo el bueno es feliz; o sea, que tanto la felicidad como la sabiduría residen en la bondad; aunque... quien sabe si Sócrates no andaría equivocado. Yo creo que acertaba de pleno.
No cabe la menor duda de que el hombre que se siente feliz dice siempre que sí a la vida, porque la felicidad es fruto de la pura buena voluntad y nunca depende de un acontecimiento del mundo exterior. La felicidad no depende, ni deriva, de los éxitos en la vida mundana; ni reside en el placer, la riqueza, el poder o la fama. El que es feliz lo sabe y lo contagia.
Creo firmemente que quien cumple la voluntad de Dios ya es feliz en este mundo; no sólo espera alcanzar la felicidad en el otro. El hombre bueno ya es feliz en esta vida, lo que no quiere decir que no sufra. La felicidad extraterrena es sólo una gracia eterna sobrevenida, no una compensación justiciera.
Y no quiero pensar (con el budismo) que la felicidad resida en la propia renuncia sino en la acomodación de la propia voluntad a la de Dios (cristianismo). No es precisa la renuncia sino la asunción como propia de una voluntad infinita, eterna y perfecta, que implica vivir en concordancia con el mundo.
La felicidad, en definitiva, puede ser propuesta como un objetivo para la voluntad; si la verdad nos hace libres, la bondad nos hace felices. De cada uno depende, pues, el serlo.

Sin miedo alguno a la muerte
por militar en el amor,
alcanzar la felicidad
no es hazaña de la suerte
sino de ofrecer al Señor:
"¡Hágase en mí tu voluntad!".
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domingo, 23 de enero de 2011

El susto.

Cuando El Adolescente despertó estaba más solo que la una en el desmesurado caserón en que temporal y accidentalmente residía. Lo presintió y un escalofrío recorrió su columna vertebral desde el coxis a la nuca.
No se lo podía creer pero se lo confirmó el vacío en las estancias de su mujer; sobre todo en el tocador que pocas veces abandonaba, y en cuyas paredes ahora no rebotaban los trinos ni los tacos que eran su salsa; casi corrió hacia las habitaciones que tenían asignadas, por higiene, las dos muñidoras vástagas con que Dios (¡por dios, que Dios no existe!) la Naturaleza le había embromado, ante cuya puerta de acceso brillaban por su ausencia los dos pares de botas de parachutista, calcorros horrorosos con que ambas y cada una se anclaban a su mundo gótico, y a los que permanecían indisolublemente unidas, como en una pesadilla, salvo para dormir.
No encontraba él el ceñidor de la bata de andar por casa en sus largos ratos de perezoso ocio, hasta que, por fin, lo halló abandonado sobre la alfombra a los pies de la cama. Fué un alivio.
Una idea se abrió paso, trabajosamente, en su cerebro ya relleno de prejuicios y consignas: ¡se habían ido!. Sin venir a cuento le acudió el manido chascarrillo de las ratas que abandonan el barco en el que viajan, y tampoco se le ocurrió salida al caso. Estaba solo y en chancletas. Y perplejo. Trató de recordar la noche anterior pero su flaquísima memoria estaba inservible, y ni siquiera lograba revivir con claridad la francachela bien regada con cavas y rubalcabas entre brumas de incienso. Se rompió el antojo, reventó el hechizo, se evaporó el capricho, la realidad se le echó encima y , por primera vez en su vida, El Adolescente sintió la mordedura del miedo.
Yo ví cuando se lo llevaron desmadejado, la mirada perdida denunciando el vacío absoluto en su cerebro. La cabeza tiesa y la cara...¡seria!.

Arrástrate por el suelo
pero piensa, mientras reptas,
que, aunque el concepto no aceptas,
en algún sitio está el cielo.
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viernes, 21 de enero de 2011

Quo vadis, Hispania?

No quisiera yo darme a caminar por los muladares en que habitan y se saínan los politicastros que nos esquilman y nos estan dejando sin país de tanto aferrarse a su ya escurrida teta mientras polemizan sobre si es o no es lo que aparenta, o si lo que aparenta ser es o no es en realidad lo que debiera.
No lo quiero yo por no mancharme los pies con su mucha mugre, ni lo quiera Dios para mí si no es como castigo a mis muchos pecados; no voy a entrar, pues, en el terreno de la politiquería, ni siquiera en el de la política más clara si alguna lo es, pero sí voy a desahogar un poquito mi mente de la muchísima presión que viene sufriendo bajo el peso de los absurdos de todo orden en que me vo obligado a vivir por no poder elegir algún otro lugar de residencia, más decente.
Tras fallecer Franco, el autócrata siempre victorioso, los buitres que avizoraban desde seguro sus despojos no tardaron en lanzarse sobre lo que, desde su ignara bandería, creyeron que era pura carroña, sin hacer aprecio de que la verdadera carroña eran ellos.
Mintieron, vendieron, traicionaron, prometieron lo que jamás pensaron cumplir, asaltaron los medios de comunicación y, desde ese púlpito, manipularon la opinión de la masa inculta, a la que, a pesar de intentarlo, no lograron llevar a una revolución, ni siquiera a una revuelta, halando cada uno su cuerda en sentido distinto al que tironeaban los demás; visto lo cual llegaron al acuerdo de repartirse el botín que representaba un gran país tan alejado del odio inter gentes como del reconocimiento de su verdadero destino.
Y así aquellas minúsculas y mendaces élites, azuzando miedos telúricos, revitalizando inquinas y tanteando a ciegas en la sociedad escondida, elaboraron un bodrio jurídico-político que les garantizase un buen pasar, al que denominaron ¡Constitución!. Era 1.978 cuando nos la echaron encima. Quienes fuimos capaces de leerla no la entendimos, nos quedamos estupefactos...y así seguimos...tras la consagración por el engendro de un sistema de gobierno consistente en una indeseable partitocracia, además corrupta, que durará tanto como lo haga la tontuna general.
La gran chapuza habló (y convenció a muchos) de unidad indisoluble de la nación española mientras abría la puerta a los nacionalismos separatistas y les confiaba su llave, habló de democracia mientras dió prevalencia a ridículas minorías, proclamó un Estado de Derecho como desiderata mientras hacía imposible la separación de poderes e indefectible la politización de la justicia hasta su tuétano, habló de igualdad mientras instituía vergonzosos privilegios, proclamó la libertad y nos sembró de prohibiciones, prometió el imperio de la ley y nos ahoga con leyes atrabiliarias que no cumplen quienes detentan y ostentan el poder más totalitario que se ha visto en este malhadado país, y que se permiten denostar para incumplir las sentencias de los más altos tribunales cuando no les gustan o no convienen a sus intereses...
¿Para qué seguir?: se me ha cansado la mano, y quedo en espera de morir...sea de miedo o de risa.

El miedo es tu consejero,
España; la cobardía
va siendo tu pedagoga;
la vergüenza, el deshonor,
la falsía, el delator,
la poquedad que te ahoga,
el negarte cada día
es tu valor...¡y el dinero!.
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martes, 18 de enero de 2011

He caminado la vida sobre una arista horizontal; a uno y otro lado de la senda seguida me he asomado a simas insondables que parecían ser cumbres inalcanzables pero que, bien miradas, no eran sino paredes de un enorme manicomio, frecuentado por gentes que se reunían para celebrar aquelarres, en los que enseñaban a los que llegaban a ser malos o a ser necios, a vivir de ser malos o de ser necios; estaba claro que allí se llegaba resbalando hacia lo más bajo, aunque estando convencido de que se hacía trepando hacia lo más alto.
En ocasiones, pocas, hablé con alguno de los que allí comían, bebían, copulaban entre risotadas y se refocilaban con toda clase de porquerías, que paladeaban como si de exquisitos placeres y sabores se tratara y no hubiera cosa más placentera ni más gustosa; les pregunté si permanecerían en el lugar mucho tiempo y me respondieron siempre en una jerga que no alcancé a compender, aunque entendí que allí se entraba pero de allí no se salía, y no por causa de ineludibles cadenas, o indestructibles puertas (que no se veían por parte alguna) sino porque estaban atados de por vida por el gusto a toda aquella bajeza, hasta el punto de no concebir la existencia lejos de ella.
Un buen día, sentado para descansar en un ribazo al borde de mi camino, ví cómo el horizonte se encendía , cobraba un color de arrebol que evolucionaba hacia un rojo intensísimo con ribetes de amarillo naranja y ví, en el centro de la luminaria, torres muy altas que se desmoronaban en el más absoluto silencio, sin producir polvo, y ví también cómo palacios suntuosos se iban, poco a poco, convirtiendo en toscos y cutres decorados de cartón piedra en desordenados escenarios por cuyo foro, tras empaparse en agua que fluía del suelo, se iban escurriendo hasta desaparecer sin dejar rastro alguno.
Tuve la sensación de hallarme como polizón en medio de un sueño, de un autoengaño...pero yo era yo, yo estaba conmigo.

Yo sé que mi enemigo
no eres tú, como yo hombre,
es el no hombre
sucedáneo del sí Dios;
puesto sobre el ara
entre muchos no hombres,
como becerro no de oro
sino hacia el oro,
que aherroja a otros yo
cuya alma devoraron
y que andan aparecidos
por caminos de la no libertad,
de la tumba de los dioses,
ilusiones espectrales,
final de los finales
herederos de la nada.
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sábado, 15 de enero de 2011

Epifanía epigramática.

Como hoy estoy de un vago subido y no tengo ganas de escribir, pero he llegado a un acuerdo conmigo mismo en el sentido de que, precísamente por no gozar de disposición alguna hacia la literatura, ni hacia la filosofía, ni hacia cosa alguna que tenga que ver con la gramática voy a dar con mis huesos intelectuales en la epigramática. Y aquí estoy, recordando una ocurrencia que me sobrevino el mismísimo día de la Epifanía, que no se de dónde salió, que aún recuerdo y que reza así:

Hoy es el día de Reyes; no el día de los reyes. Los Reyes son tres; los reyes creo que ya ninguno. La majestad ha desaparecido. La magia sigue vigente.

Con no ser largo
goce el de vida,
la muy vivida
te pasa el cargo.
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miércoles, 12 de enero de 2011

La caída. (Cap. de descompresión).

Ayer me dí una buena sapada inversa; caí cuan largo soy ante las puertas de la mismísima Seguridad Social y no en sentido metafórico, caí redondo, y no por respeto o por adoración hacia el mentado organismo administrativo (qiue Dios confunda) sino por fulminante resbalón en rampa tan mal concebida como suelen estarlo las iniciativas municipales antes de su segunda enmienda.

El caso es que, sin comerlo ni beberlo, me ví en el suelo ante un semáforo enrojecido, patas arriba y braceando como tortuga que no acierta a darse la vuelta; traidora rampa, de tecnología indefinida, de resbaladizo granito pulimentado a fondo y bien llovida; proyectada tal vez para facilitar el desplazamiento de quienes se mueven en silla de ruedas pero realizada para sentar en una de ellas a los que, aún, nos desplazamos sobre nuestras propias viejas piernas, lo que, por otra parte, quizá viniera bien para impulsar un sector de nuestra maltrecha economía.

En descargo del Ayuntamiento, y de su posible responsabilidad en el incidente, hay que dejar constancia de que ese día había llovido, con verdadera vocación, toda la mañana y parte de la tarde, por lo que el pavimento se ofrecía en un estado de humedad barrizosa rara en la hermosa ciudad santanderina (diz que cántabra) a decir de sus incondicionalísimos autóctonos, siempre prestos a asegurar que en ella casi nunca llueve, o no lo hace más que pueda hacerlo en la vega del Segura, pese a lo que manifiesten los meteorólogos o testifique la jugosísima y persistente hierba que surge por doquier como por arte de birlibirloque.

El caso es que yo me ví en el santo suelo tan de repente que ni pude decir ¡ay!, y suerte tuve de un Cireneo que me ayudó, desinteresadamente y a riesgo de compartir mis manchas, a recuperar la verticalidad física, y aún la moral demostrándome que aún no estamos tan solos como nos tememos.

De mi palabra prendida
vengo a ofrecerte una flor
que a mi camino se asoma;
yo te pintaré su color,
su armonía y su textura,
mas no te daré su aroma:
no alcanza literatura
virtud tan bien defendida.
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martes, 11 de enero de 2011

Babel invivible.

Vivimos época de sañuda, aunque a veces solapada, persecución del cristianismo, incluso en países de acendrada vivencia de lo cristiano, como España, pero más descaradamente y de modo más directamente sangriento en los paises de predominio del Islam.Preocupa tal situación, como no podía ser menos, al Papa, que lo manifiesta de contínuo. Muy de actualidad está la aplicación de la conocida como Ley de la Blasfemia, que permite, a instigación de clérigos fanáticos, perseguir hasta la muerte a las minorías religiosas en los países mayoritariamente musulmanes, y nada menos que con el blasfemo pretexto de defender a Dios.
El Papa actual sostiene que el cristianismo es, ante todo, la Biblia traducida al griego, la Escritura a la luz de Platón y Aristóteles; eso traza un puente entre los herederos de la filosofía griega y los creyentes del Nuevo Testamento, un puente de comunicación e inteligibilidad.
Justo lo que resulta imposible entre religiones que (como el Islam) no admiten posibilidad alguna de interpretar el libro divino ,precísamente por serlo (el Corán fué dictado por Dios mismo a Mahoma a través del arcángel Gabriel).
Eso hace que la libertad del hombre, y la democracia, hayan nacido en sociedades cristianas y sean incompatibles con las islámicas. Si no lo olvidamos nos ahorraremos la asfixia derivada de la caída náufraga en la teocrática Alianza de Civilizaciones , o en el engaño del multiculturalismo, como si (contra la experiencia que viven Francia, Alemania y...) pudiéramos vivir unos junto a otros siendo felices entre sí, en un totum revolutum inconciliable: un carísimo espejismo en una sociedad que quiere aparentar ser más rica por la diversidad, pero que es más pobre por la incoherencia, por el fracaso a la hora de conseguir la lealtad esencial requerida por la propia estabilidad social.
Porque cuando una cultura existe dentro de otra el ciudadano acaba sin identidad definida y sin saber a qué cultura ha de dirigir su lealtad. Es la Babel intelectual.

El que socaba y socaba...zapa;
pájaro que desentona...tero.
¡Si encima se va riendo
se habrá de pirar corriendo,
negro garbanzo en puchero,
hasta salirse del mapa!.
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sábado, 8 de enero de 2011

La balsa de Medusa.

Tras las fiestas navideñas, con la desconexión de la rutina que conllevan, me da por rememorar ciertos acontecimientos reveladores que han tenido lugar durante los últimos días y que ofician como subrayantes de dichos o hechos, destacándolos con verdadero descaro en el gris discurrir de los días de un jubilata que, además, disfruta con su situación absolutamente decolorada.
-Quita de casa todos los símbolos religiosos. No quiero que mi hija pueda ver icono alguno de carácter religioso. Si no lo haces...sintiéndolo mucho...no iré a tu casa con mi familia.
Absurdo. Condenable y ridículo. Aparte de la imposibilidad de quitar de la vista de la niña una catedral, o el esquinazo aquél con la Madre de Dios en hornacina, o las cruces en los dinteles o...con el consiguiente riesgo de pregunta inocente en busca de explicación, el disimulo de un ¡adiós!, o de un ¡válgame Dios!, o... Es una estafa intelectual además de moral cuyo vacío (el que crea) se ha de rellenar con algo segúramente menos satisfactorio.
Dejando a un lado la situación descrita, propia de los cienciómanos estreñidos que disfrutan enseñando las leyes con arreglo a las que funciona la naturaleza, o el hombre, y silencian cualquier alusión al origen de ambos o a su finalidad ; dejando a un lado tanta y tan grande esquizofenia, me vienen a la mente los desmesurados tropezones y las tropelías de unos gobernantes que no nos merecemos de puro extravagantes y que no se han tomado las vacaciones que todos desearíamos en evitación de mayores sinrazones.
He visto con claridad, y el resentimiento que segrega la impotencia generada por la pasividad de una sociedad castrada, cómo los múltiples gobiernos que en España son han aplastado al hombre echándole encima el territorio y la avaricia voraz de los territoriotenientes, que reciben más cuanto más levantiscos; he visto a los menos subirse a la parra para practicar arriba el deporte de comerse las uvas de los más ...¡y con gran regocijo por parte de ellos!.
He visto a dichos gobiernillos acaparar medios de comunicación que, además someten a licencia, secuestrar la educación de los hijos de los demás, dictar lo que es, o no es, políticamente correcto y hasta negar la libertad de conciencia.
¿Dónde la sociedad libre?. ¿Dónde el libre albedrío?. La bestia parda de los partidos políticos, en pleno descrédito ya, han sumido el conato de democracia que surgió tras la muerte de Franco, en un magma de perfecta opacidad, de mediocridad fulgurante, de cobardía institucionalizada, de adulación enaltecida y, últimamente, de delación repulsiva. Magnífico sendero para alcanzar la más perfecta degeneración luciferina: en eso (y sólo en eso) son ya doctores cum laude.
Nuestra sufrida y nonata democracia ha devenido de presunto gobierno del pueblo para el pueblo a dominio de éste por una casta privilegiada que lo sangra sin piedad, económica y moralmente. Esos bárbaros han fusilado la excelencia, denostado el esfuerzo y arrojado por el retrete la igualdad de oportunidades. No queda ya sino tirar de la cadena.

El Hijo de Dios bendijo
el agua, el vino y el pan,
y sobre la santa mesa
dejónos una promesa:
"Firmes mis puertas estarán,
no dudéis"; eso nos dijo.
"Yo he de estar con vosotros
hasta que todo perezca";
¡amén!...y hasta que aparezca
para juzgar a unos y otros
llegado el último día,
cumplida la parusía.
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