Vivimos época de sañuda, aunque a veces solapada, persecución del cristianismo, incluso en países de acendrada vivencia de lo cristiano, como España, pero más descaradamente y de modo más directamente sangriento en los paises de predominio del Islam.Preocupa tal situación, como no podía ser menos, al Papa, que lo manifiesta de contínuo. Muy de actualidad está la aplicación de la conocida como Ley de la Blasfemia, que permite, a instigación de clérigos fanáticos, perseguir hasta la muerte a las minorías religiosas en los países mayoritariamente musulmanes, y nada menos que con el blasfemo pretexto de defender a Dios.
El Papa actual sostiene que el cristianismo es, ante todo, la Biblia traducida al griego, la Escritura a la luz de Platón y Aristóteles; eso traza un puente entre los herederos de la filosofía griega y los creyentes del Nuevo Testamento, un puente de comunicación e inteligibilidad.
Justo lo que resulta imposible entre religiones que (como el Islam) no admiten posibilidad alguna de interpretar el libro divino ,precísamente por serlo (el Corán fué dictado por Dios mismo a Mahoma a través del arcángel Gabriel).
Eso hace que la libertad del hombre, y la democracia, hayan nacido en sociedades cristianas y sean incompatibles con las islámicas. Si no lo olvidamos nos ahorraremos la asfixia derivada de la caída náufraga en la teocrática Alianza de Civilizaciones , o en el engaño del multiculturalismo, como si (contra la experiencia que viven Francia, Alemania y...) pudiéramos vivir unos junto a otros siendo felices entre sí, en un totum revolutum inconciliable: un carísimo espejismo en una sociedad que quiere aparentar ser más rica por la diversidad, pero que es más pobre por la incoherencia, por el fracaso a la hora de conseguir la lealtad esencial requerida por la propia estabilidad social.
Porque cuando una cultura existe dentro de otra el ciudadano acaba sin identidad definida y sin saber a qué cultura ha de dirigir su lealtad. Es la Babel intelectual.
El que socaba y socaba...zapa;
pájaro que desentona...tero.
¡Si encima se va riendo
se habrá de pirar corriendo,
negro garbanzo en puchero,
hasta salirse del mapa!.
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El Papa actual sostiene que el cristianismo es, ante todo, la Biblia traducida al griego, la Escritura a la luz de Platón y Aristóteles; eso traza un puente entre los herederos de la filosofía griega y los creyentes del Nuevo Testamento, un puente de comunicación e inteligibilidad.
Justo lo que resulta imposible entre religiones que (como el Islam) no admiten posibilidad alguna de interpretar el libro divino ,precísamente por serlo (el Corán fué dictado por Dios mismo a Mahoma a través del arcángel Gabriel).
Eso hace que la libertad del hombre, y la democracia, hayan nacido en sociedades cristianas y sean incompatibles con las islámicas. Si no lo olvidamos nos ahorraremos la asfixia derivada de la caída náufraga en la teocrática Alianza de Civilizaciones , o en el engaño del multiculturalismo, como si (contra la experiencia que viven Francia, Alemania y...) pudiéramos vivir unos junto a otros siendo felices entre sí, en un totum revolutum inconciliable: un carísimo espejismo en una sociedad que quiere aparentar ser más rica por la diversidad, pero que es más pobre por la incoherencia, por el fracaso a la hora de conseguir la lealtad esencial requerida por la propia estabilidad social.
Porque cuando una cultura existe dentro de otra el ciudadano acaba sin identidad definida y sin saber a qué cultura ha de dirigir su lealtad. Es la Babel intelectual.
El que socaba y socaba...zapa;
pájaro que desentona...tero.
¡Si encima se va riendo
se habrá de pirar corriendo,
negro garbanzo en puchero,
hasta salirse del mapa!.
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Ayer mismo estuve hablando del tema a mis tres hijos mientras comíamos ( comportamiento totalmente obsoleto el de nuestra familia en los tiempos modernos que corren, todo sea dicho de paso). Resulta que vienen cantando una canción "preciosísima" y con "muy buenas intenciones" que habla de paz, porque el día 28 la cantarán a toda la escuela para celebrar el día de la paz mundial...y mientras Laura la tarareaba Gabriel dijo secamente: ¡Laura, la maestra de música ha dicho que hay que cantarla en gandesano y tú estás pronunciando en barcelonino...!. Acto seguido mi reflexión fue: Niños, como vamos a vivir en paz mundial si no nos dejan hablar como queramos. Esto es la ley del embudo. Yo canto a la paz mundial que está muy alejada de nosotros y no es nuestro problema, y maltrato al marroquí del colegio, al colombiano y al castellano parlante que es el que me fastidia. Y ahora ya no hay bastante con eso, si vienen niños de Barcelona tampoco se les respeta. Esto va de mal en peor. Un beso . Ana
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