- Oiga, nuestra conversación me lleva a la conclusión de que Vd. es un hombre culto. Hemos agotado ya los tópicos. ¿Porqué no hablamos de algo más enjundioso?
- ¿De qué le parece a Vd que hablemos ante esta marina que hace de nuestros ojos un lujo impagable?. ¿De qué profundidad se puede hablar ante este hermosísimo mar sino de la suya?.
- Me va a perdonar si le incomodo pero hay un tema que últimamente...me inquieta, no digo que me obsesione, pero casi. Es el de la muerte; no la entiendo...
- No me extraña que no se aclare con semejante materia ya que la muerte es la mayor de las paradojas a mi juicio. Va a salir Vd. del asunto como entra en él. Pero vamos allá.
La muerte es el no ser. Es la ausencia de vida. Es el dorso del espejo. Se ha de hablar de ella en negativo. La muerte es para no ser. Es la no vida que hace posible la continuidad de la vida.
Para nosotros, los cristianos, la muerte no es sino la puerta que da paso de una vida a otra vida. De la vida temporal, material y finita a la vida eterna en la casa del padre, a la presencia de Dios. De la materialidad a la espiritualidad. Es el paso hacia la fusión con el espíritu puro. El tránsito al paraíso. El regreso a Dios superada la prueba en que estamos inmersos; es la sombra que da paso a la luz definitiva.La seguridad por antonomasia. Lo único que no falla.
La muerte, en definitiva, nos ayuda a culminar el trueque más ventajoso que llevaremos a cabo (me encanta pensarlo así) pues, por su mediación, cambiamos un mundo archilimitado por otro sin dimensiones, sombra por luz, egoismos y miedos por su definitiva ausencia.
No se crea que yo pienso que el mundo en que nos hallamos sea malo ("y Dios vió que todo era bueno"), no : es apropiado para forjarnos y probarnos, para merecer el que nos aguarda, no es un mundo indeseable pero tampoco es nuestro ni definitivo, y la muerte nos lo recuerda y demuestra, debemos agradecérselo. Esta vida nos ofrece amor, hermosísimos sentimientos, tiene colorido, pero también sufre fríos y hambres y desamores : no es el paraíso .
-Mire Vd. ese mar, el cielo que le presta el color, ese cormorán volando raudo a un palmo del agua... la gente que pasea...los ciclistas (¡no, esos no!), hay mucho bueno...aunque limitado y...precísamente mortal.
Igual que una muerte en cruz
fué para nosotros vida,
así, viniendo escondida
la muerte en sus paradojas,
y siendo ausencia de luz,
te alumbra para que escojas
los lances de tu partida.
.........................................
- Me va a perdonar si le incomodo pero hay un tema que últimamente...me inquieta, no digo que me obsesione, pero casi. Es el de la muerte; no la entiendo...
- No me extraña que no se aclare con semejante materia ya que la muerte es la mayor de las paradojas a mi juicio. Va a salir Vd. del asunto como entra en él. Pero vamos allá.
La muerte es el no ser. Es la ausencia de vida. Es el dorso del espejo. Se ha de hablar de ella en negativo. La muerte es para no ser. Es la no vida que hace posible la continuidad de la vida.
Para nosotros, los cristianos, la muerte no es sino la puerta que da paso de una vida a otra vida. De la vida temporal, material y finita a la vida eterna en la casa del padre, a la presencia de Dios. De la materialidad a la espiritualidad. Es el paso hacia la fusión con el espíritu puro. El tránsito al paraíso. El regreso a Dios superada la prueba en que estamos inmersos; es la sombra que da paso a la luz definitiva.La seguridad por antonomasia. Lo único que no falla.
La muerte, en definitiva, nos ayuda a culminar el trueque más ventajoso que llevaremos a cabo (me encanta pensarlo así) pues, por su mediación, cambiamos un mundo archilimitado por otro sin dimensiones, sombra por luz, egoismos y miedos por su definitiva ausencia.
No se crea que yo pienso que el mundo en que nos hallamos sea malo ("y Dios vió que todo era bueno"), no : es apropiado para forjarnos y probarnos, para merecer el que nos aguarda, no es un mundo indeseable pero tampoco es nuestro ni definitivo, y la muerte nos lo recuerda y demuestra, debemos agradecérselo. Esta vida nos ofrece amor, hermosísimos sentimientos, tiene colorido, pero también sufre fríos y hambres y desamores : no es el paraíso .
-Mire Vd. ese mar, el cielo que le presta el color, ese cormorán volando raudo a un palmo del agua... la gente que pasea...los ciclistas (¡no, esos no!), hay mucho bueno...aunque limitado y...precísamente mortal.
Igual que una muerte en cruz
fué para nosotros vida,
así, viniendo escondida
la muerte en sus paradojas,
y siendo ausencia de luz,
te alumbra para que escojas
los lances de tu partida.
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