No quisiera yo darme a caminar por los muladares en que habitan y se saínan los politicastros que nos esquilman y nos estan dejando sin país de tanto aferrarse a su ya escurrida teta mientras polemizan sobre si es o no es lo que aparenta, o si lo que aparenta ser es o no es en realidad lo que debiera.
No lo quiero yo por no mancharme los pies con su mucha mugre, ni lo quiera Dios para mí si no es como castigo a mis muchos pecados; no voy a entrar, pues, en el terreno de la politiquería, ni siquiera en el de la política más clara si alguna lo es, pero sí voy a desahogar un poquito mi mente de la muchísima presión que viene sufriendo bajo el peso de los absurdos de todo orden en que me vo obligado a vivir por no poder elegir algún otro lugar de residencia, más decente.
Tras fallecer Franco, el autócrata siempre victorioso, los buitres que avizoraban desde seguro sus despojos no tardaron en lanzarse sobre lo que, desde su ignara bandería, creyeron que era pura carroña, sin hacer aprecio de que la verdadera carroña eran ellos.
Mintieron, vendieron, traicionaron, prometieron lo que jamás pensaron cumplir, asaltaron los medios de comunicación y, desde ese púlpito, manipularon la opinión de la masa inculta, a la que, a pesar de intentarlo, no lograron llevar a una revolución, ni siquiera a una revuelta, halando cada uno su cuerda en sentido distinto al que tironeaban los demás; visto lo cual llegaron al acuerdo de repartirse el botín que representaba un gran país tan alejado del odio inter gentes como del reconocimiento de su verdadero destino.
Y así aquellas minúsculas y mendaces élites, azuzando miedos telúricos, revitalizando inquinas y tanteando a ciegas en la sociedad escondida, elaboraron un bodrio jurídico-político que les garantizase un buen pasar, al que denominaron ¡Constitución!. Era 1.978 cuando nos la echaron encima. Quienes fuimos capaces de leerla no la entendimos, nos quedamos estupefactos...y así seguimos...tras la consagración por el engendro de un sistema de gobierno consistente en una indeseable partitocracia, además corrupta, que durará tanto como lo haga la tontuna general.
La gran chapuza habló (y convenció a muchos) de unidad indisoluble de la nación española mientras abría la puerta a los nacionalismos separatistas y les confiaba su llave, habló de democracia mientras dió prevalencia a ridículas minorías, proclamó un Estado de Derecho como desiderata mientras hacía imposible la separación de poderes e indefectible la politización de la justicia hasta su tuétano, habló de igualdad mientras instituía vergonzosos privilegios, proclamó la libertad y nos sembró de prohibiciones, prometió el imperio de la ley y nos ahoga con leyes atrabiliarias que no cumplen quienes detentan y ostentan el poder más totalitario que se ha visto en este malhadado país, y que se permiten denostar para incumplir las sentencias de los más altos tribunales cuando no les gustan o no convienen a sus intereses...
¿Para qué seguir?: se me ha cansado la mano, y quedo en espera de morir...sea de miedo o de risa.
El miedo es tu consejero,
España; la cobardía
va siendo tu pedagoga;
la vergüenza, el deshonor,
la falsía, el delator,
la poquedad que te ahoga,
el negarte cada día
es tu valor...¡y el dinero!.
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No lo quiero yo por no mancharme los pies con su mucha mugre, ni lo quiera Dios para mí si no es como castigo a mis muchos pecados; no voy a entrar, pues, en el terreno de la politiquería, ni siquiera en el de la política más clara si alguna lo es, pero sí voy a desahogar un poquito mi mente de la muchísima presión que viene sufriendo bajo el peso de los absurdos de todo orden en que me vo obligado a vivir por no poder elegir algún otro lugar de residencia, más decente.
Tras fallecer Franco, el autócrata siempre victorioso, los buitres que avizoraban desde seguro sus despojos no tardaron en lanzarse sobre lo que, desde su ignara bandería, creyeron que era pura carroña, sin hacer aprecio de que la verdadera carroña eran ellos.
Mintieron, vendieron, traicionaron, prometieron lo que jamás pensaron cumplir, asaltaron los medios de comunicación y, desde ese púlpito, manipularon la opinión de la masa inculta, a la que, a pesar de intentarlo, no lograron llevar a una revolución, ni siquiera a una revuelta, halando cada uno su cuerda en sentido distinto al que tironeaban los demás; visto lo cual llegaron al acuerdo de repartirse el botín que representaba un gran país tan alejado del odio inter gentes como del reconocimiento de su verdadero destino.
Y así aquellas minúsculas y mendaces élites, azuzando miedos telúricos, revitalizando inquinas y tanteando a ciegas en la sociedad escondida, elaboraron un bodrio jurídico-político que les garantizase un buen pasar, al que denominaron ¡Constitución!. Era 1.978 cuando nos la echaron encima. Quienes fuimos capaces de leerla no la entendimos, nos quedamos estupefactos...y así seguimos...tras la consagración por el engendro de un sistema de gobierno consistente en una indeseable partitocracia, además corrupta, que durará tanto como lo haga la tontuna general.
La gran chapuza habló (y convenció a muchos) de unidad indisoluble de la nación española mientras abría la puerta a los nacionalismos separatistas y les confiaba su llave, habló de democracia mientras dió prevalencia a ridículas minorías, proclamó un Estado de Derecho como desiderata mientras hacía imposible la separación de poderes e indefectible la politización de la justicia hasta su tuétano, habló de igualdad mientras instituía vergonzosos privilegios, proclamó la libertad y nos sembró de prohibiciones, prometió el imperio de la ley y nos ahoga con leyes atrabiliarias que no cumplen quienes detentan y ostentan el poder más totalitario que se ha visto en este malhadado país, y que se permiten denostar para incumplir las sentencias de los más altos tribunales cuando no les gustan o no convienen a sus intereses...
¿Para qué seguir?: se me ha cansado la mano, y quedo en espera de morir...sea de miedo o de risa.
El miedo es tu consejero,
España; la cobardía
va siendo tu pedagoga;
la vergüenza, el deshonor,
la falsía, el delator,
la poquedad que te ahoga,
el negarte cada día
es tu valor...¡y el dinero!.
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