Me siento sólamente peregrino
que vaga en las veredas de la Europa,
en busca del Amor en que se arropa
la aurea ensoñación del vellocino.
Tanteando mi bordón todo el camino
número soy de innumerable tropa,
que ciega en la apariencia de su ropa
sin buscar la belleza en lo divino.
Señor, te pido que me des la suerte
de, dando por cumplido mi proceso,
terminar el vagar, y vea el acceso
en el hondo final de aqueste valle,
que muestre la verdad a gran detalle
del pórtico a la vida que es la muerte.
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domingo, 13 de junio de 2010
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