Regina Otaola (la denodada alcaldesa de Lizarza, del PP) dice que se irá del Pais Vasco cuando expire su mandato al sentirse abandonada por la cúpula de su partido. No me sorprende. ¿Cómo pudo aguantar tanto?. Resistir al enemigo está en la lógica de los luchadores. Un exilio jamás lo forzará la superioridad, por abrumadora que fuere, del adversario al que se combate; sí el abandono de los compañeros de armas. El exilio es la quintaesencia de la soledad sumada a un muy preciso sentido de la libertad.
Pierde su envite Otaola lamentablemente abandonada por los suyos. Hay veces en que la victoria es odiosa y mil veces preferible la derrota. Venció en su día Otaola, ganó la paz, perdió a los suyos por la miserable envidia y la penuria moral que aqueja al alma (¿la tienen?) de quienes mandan en su partido. Adios, Señora.
Contigo te vas, hidalga,
tu soledad será buena:
que no te embargue la pena
por bregar sin ataduras,
pues sola fuiste a las duras
no hay ayuda que te valga.
-------------------------

No hay comentarios:
Publicar un comentario