miércoles, 9 de junio de 2010

Sin desconcierto

La noticia puede ser que anteayer unos nazis de nuevo cuño (tan viejo como Caín) intentaron linchar a un científico en la Universidad Autónoma de Madrid, sin que hasta este momento haya dimitido su rector...o haya ocurrido algo similar...una condena...¡yo qué se, algo!.
¿Que cual era la causa de la ira de los asnos (con perdón de los benéficos asnos) universitarios ?. Pues que el científico agredido es judío, y un judío, para los nazis, no es un hombre. Como se ve retorna una ideología que debió a bochornar a toda Europa (a todo el Occidente) per saecula saeculorum. Pero no fué así. No es así. Sigue de moda el querer librar a los demócratas, liberales , respetuosos, transigentes y convivientes musulmanes de Oriente Medio del virus judío.
Somos tan conocedores de la historia, sobre todo de la centroeuropea, que nos da por pensar que Hitler fué un loco estrambótico que apareció de pronto (sin gestación) y se fué por la cloaca de su propio bunker cuando ya estaba amortizado. Ni se nos ocurre considerar que su éxito (indudable, clamoroso y sin sombra alguna) se debió a que encarnaba el alma alemana. Ello hace perfectamente posible su reencarnación puesto que el espíritu del que era parte sigue ahí, máxime en tiempos duros como los que corren. Tampoco nos paramos a pensar que si alguien pone en gravísimo riesgo la civilización occidental ese alguien es el fundamentalismo (y el no tan fundamentalista) islamista; y si alguien la ha no sólo inspirado sino asumido y defendido, ese alguien es el Estado de Israel.
Corremos que perdemos el culo para meternos, a ritmo de rock, en la boca del lobo. Hasta los homosexuales (penados con pena capital por el islamismo ortodoxo) se rebotan contra la enérgica eficacia con que los israelíes combaten a quienes no tienen otro propósito que lanzarlos al mar.
En tu obcecación no quieras
debilitar a las fieras...
mas al que te ofrezca un beso...
patadón y tentetieso.
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