Pero hay otra sensacion curiosa: la de ausencia. El llegar a concluir que no estas. Un paseo a medio gas por las calles centricas de Santander y te sientes en la nada, en el no ser.
Momentos hay en que hasta me pellizco para cerciorarme de que sigo aqui; hasta pregunto a mi esposa si camino. o no, a su lado.
En mi recuerdo esta todavia el respeto que cuando niño, adolescente, joven y aun adulto, guarde siempre a los mayores; ahora los mayores no solo no son objeto de especial respeto...¡es que no existen!; con la consecuencia de que se intenta pasar a traves de ellos, se les corta el paso haciendoles trastabillar, se salta por encima de sus piernas para asaltar el autobus, y se les insulta si, en su lentitud de movimientos, estorban ligeramente el rapido deambular de los mas jovenes. Solo aparecen en la realidad para recibir denuestos de quienes invocan privilegios para los mas fuertes...para desaparecer de nuevo apenas se extingue el insulto de turno.
Yo no lloro,
ni me quejo,
solo deploro
ser viejo;
nada añoro;
oye mi consejo,
consejo de oro:
no llegues a viejo.
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(Soy Álex)
ResponderEliminarSer transparente para los demás hoy en día es un privilegio, habida cuenta de lo que se idolatra. Y encontrarse a uno mismo después de otear tantos horizontes vanos... pues me parece un triunfo. Ojalá llegue yo a viejo para dar tu mismo consejo.
Un beso.